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Visito con frecuencia Berlín y Viena, además de otros lugares que tienen oferta operística de calidad. Mi última "gira" entre los días 17 y 23 de este mes estuvo centrada en Berlín y Barcelona. En relación a La sonnambula ya he escrito en el lugar correspondiente, pero ahora me toca decir algo de Berlín. Me ha interesado esta temporada especialmente la programación de la Komiche Oper, muy variada y de calidad. Trasladada temporalmente (y parece que para largo) a otra sede mientras se ejecutan obras de reforma de la sede original, ofrecía en estas fechas espectáculos tan variados como la opereta "Las perlas de Cleopatra" de Oscar Straus, el musical "La jaula de las locas" de Jerry Herman y Harvey Fierstein o "Akenatón" de Philip Glass. Y a esos asistí. Todas esas producciones contaban con la dirección de escena de Barrie Kosky, al que admiro y sigo cuando es posible. Tanto la opereta como el musical fueron auténticas delicias para tardes berlinesas tristonas, meteorológicamente hablando. Sobretodo "Las perlas de Cleopatra" auténtico disparate desenfrenado que nos remonta a los años veinte del siglo pasado. Espléndida la protagonista, Dagmar Manzel, con una vis cómica irrefrenable y con destacable talento vocal que se atrevía con todos los registros. Ambas obras, con labor inmensa del cuerpo de baile y el coro. Disfruté enormemente. Me gusta la música minimalista de Philip Glass, aún más la de John Adams. En Akenatón, Philip Glass es fiel a su estilo: musica precisa, potente, repetitiva (aunque para mí, no monótona), brillante, también oscura en ciertos momentos y, en general hipnótica. La puesta en escena en sus obras es fundamental, y aquí estuvo bien servida por Barrie Kosky. Enorme labor de todos: coro, bailarines, figurantes, cantantes principales, orquesta y director. Se nota un gran trabajo previo para que nada fallara. Muy destacable la escenografía, la iluminación (increíble) y el vestuario. Experiencia inolvidable, aunque entiendo que a muchas personas este tipo de espectáculo no les interese. La guinda de mi viaje era asistir a "Parsifal" en la Staatsoper Unter den Linden. Ya he visto esta ópera, que me encanta, otras veces, pero en este caso me atraía especialmente ver y escuchar a Elina Garanca en el papel de Kundry. Desgraciadamente canceló por enfermedad en todas las sesiones. También me interesaba ver el trabajo de dirección escénica de Dmitri Tcherniakov. Disfruté bastante del espectáculo gracias a la labor orquestal y de Philippe Jordan a su mando y al trabajo, en general, espléndido de los cantantes. A destacar el Gurnemanz de René Pape, auténticamente de manual. He visto muchas veces a este cantante y últimamente flojea en determinados papeles que da la impresión no le interesan (ejemplo, Sarastro o Felipe II) pero en este es una estrella fulgurante. A Tanja Ariane Baumgartner le tocó el desafío de sustituir a Garanca y cumplió adecuadamente con tono luminoso y redondo. Andreas Schager, como Parsifal, estuvo fenomenal, una obra maestra de interpretación a pesar de algunos problemillas en el acto final. Lauri Vasar, muy destacado en el papel de Amfortas, especialmente en su faceta actoral. Tcherniakov exige mucho dramáticamente a este personaje y el artista responde fenomenal. Correcto también el Klingsor de Tomas Tomasson. Grandisimo trabajo del coro y orquesta. En general pues, una delicia de viaje.
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