Hola, Danilo, para responder a tu pregunta, haré una pequeña “disertación sobre las voces”:
Inciso: Yo no he estudiado canto ni nada por el estilo: si lo que digo tiene inexactitudes o, directamente, barbaridades; por favor, corregidme los que sabeis de esto.
LA VOZ
La clasificación de las voces que hemos visto anteriormente (soprano, barítono, etc) se atiene, principalmente, a la extensión en cuanto a notas que emite (omitiendo características como timbre, potencia, resistencia, agilidad… para simplificar las cosas).
En mi opinión, cualquier ser humano (independientemente de que cante o no) pertenece a una de estas categorías vocales. Lo que ocurre es que sólo quien estudia canto desarrolla toda su potecialidad vocal y le saca partido.
Respondiendo a tu pregunta: En teoría, cada persona debe cantar lo que le vaya bien a su voz y no debería ser influido por lo que canten otros o lo que le gustaría cantar. La realidad es que en muchas ocasiones se eligen registros de voz que no le corresponden “naturalmente” y con esa voz “no natural” se pretenden realizar grandes hazañas.
¿Causas?: algunas ya apuntadas (repertorio más “comercial” o no conocimiento de sus propias facultades), pero entre los que se quieren dedicar al canto surge otro inconveniente: La catalogación de la voz no es mas que un “etiquetamiento”, pero debe ser hecha por un auténtico profesional del canto. A menudo “profesores” catalogan erróneamente la voz (supongo que para sacar partido de ello o por puro desconocimiento). Al fin y al cabo, a todos nos gusta que nos digan que somos tenores o sopranos…
Por lo tanto, primera cuestión resuelta: la voz de un cantante ha podido estar mal catalogada (adrede o casualmente).
Pero hay más…
La voz se puede “educar” para cantar un registro que no le corresponde.
Veamos algo de cómo se
“fabrica” el sonido de la voz:
Bueno, la cosa consiste en expulsar aire ¿sencillo, no?. Para eso, tenemos un músculo: el
diafragma, que no es mas que un “fuelle” que presiona la parte inferior de los pulmones e impulsa la salida del aire.
El aire va ascendiendo por los bronquios, pasa por la traquea y llega a la glotis. Aquí hay dos protagonistas principales: las
cuerdas vocales. En principio, no son más que unas compuertas que hay en la garganta para que la comida no se nos vaya por “el otro lado”. Sin embargo, el contacto del aire con las cuerdas vocales va a producir una vibración que posteriormente se convertirá en voz (ojo, ahora se dice que las cuerdas vibran de por sí gracias a impulsos nerviosos, pero yo prefiero la teoría de la vibración por aire: me parece mas musical).
De cuado estudiaba física recuerdo que para propagar un sonido necesitamos dos factores: vibración y amplificación. La vibración nos la dan las cuerdas ¿y la amplificación? Pues nos la dan los
resonadores. Son el conjunto de huesos que hay en la cabeza: el paladar, los senos nasales, el cráneo… Ahí es donde el sonido se enriquece en brillo y potencia.
Vaya rollo…
A lo que vamos todo esto quiere decir que con la suficiente técnica (y eso se aprende) podemos llegar a controlar nuestro aparato fonador y enriquecer en mucho nuestra voz. Tanto que podemos llegar a cambiar de tipo de voz lírica.
Ejemplo: El volumen depende (principalmente) de la presión del aire. Si controlamos nuestro diafragma podemos hacer esos pianísimos (o filados) tan hermosos.
Aquí, en cuanto a técnica, lo deseado es conseguir buenos agudos (lo que nos permite cambiar a repertorios que dan mas dinerito).
Voy a intentar responder a tu segunda pregunta: Todos tenemos una voz natural emitida tal y como antes he explicado. Cuando emitimos notas agudas, llega un momento que lo que he contado deja de ocurrir. Es cuando ponemos voz de
falsete. En ese momento, emitimos tonos tan altos que las cuerdas vocales dejan de vibrar con normalidad y comienzan a vibrar sólo parte de ellas, lo cual produce una voz de menor volumen y ese característico timbre tan penetrante.
Una prueba: ponte la mano en el pecho, comienza a emitir una nota grave. Ves que tu pecho está vibrando. Vez subiendo de tono (como si hicieras una escala). En un momento determinado tu pecho deja de vibrar. En ese momento dejas de emitir tu voz “natural” y comienzas a hacer falsete.
Ese cambio de un registro a otro es lo que se llama paso o
pasaje. Es un grán mérito el realizar correctamente ese pasaje para que la voz siga sonando “natural”. Pues esas cosas tambiés se educan.
Por último, no podemos olvidar que la voz evoluciona con la
edad. Claramente se vuelve más grave y mas “ancha”. Esto provoca cambios en el tipo de voz que se sea.
Saludos,
Raúl