

Noches pornográficas.
Ich Klage An (Me quejo) es una película de 1941 en la que se narra la historia de una joven y vivaz pianista, casada con un reputado médico. Todo empieza con problemas de movilidad en una mano, que deriva en un diagnóstico de esclerosis múltiple. El doctor desesperado busca todo lo que esté en su mano para buscar una cura, probando incluso el patógeno de esta parálisis en un pobre ratoncillo, agotando las fuerzas de sus colaboradores (me conmovió una escena en que la bella y aria colaboradora busca al ratón diciéndole "no te he olvidado, ratoncito, pronto dejarás de sentir dolor", dándole la inyección liberadora). Cuando no lo consigue, y ante la dolorosa agonía de su esposa, que le pide, ya que no hay remedio, que la "libere", finalmente le da la inyección letal. El médico es detenido y juzgado, y la película, a través de las declaraciones de los testigos, busca inclinar la balanza moral a favor del acusado. Este debate temprano sobre la eutanasia apela a los sentimientos del espectador... hasta que descubre que su verdadero y negro propósito era adoctrinar al público, para que aceptara el infame programa Aktion T4, que recientemente había parado de forma oficial (clandestinamente lo haría hasta el fin de la guerra) ante las protestas de la iglesia alemana. Dicho programa, bajo supuestas intenciones altruistas, era el responsable del exterminio de discapacitados y enfermos crónicos, cuyo mantenimiento costaba dinero al estado, y esa fue una de las miserables razones que la propaganda del régimen usó. La película tuvo mucho éxito entre el público. A la actriz Heidemarie Hatheyer le cayó la del pulpo al acabar la guerra: se le restringió la capacidad de actuar. Ella aseguró que la manipularon, y que estaba obligada a hacer ese rol. Aun así tardó 5 años en volver al cine.
S.A. Mann Brand es la primera película de propaganda nazi, tras la llegada de estos al poder de 1933. Se trata de la historia de Brand, un joven miembro de las nefastas SA (Sturmabteilung, o los camisas pardas nazis) que vive con su madre nazi y su padre socialdemócrata en los últimos violentos y empobrecidos años de la República de Weimar. La película, narra ese clima de violencia, haciendo el ya maniqueo contraste entre los nazis bellos, uniformados y motivados, con los comunistas feos, mal vestidos y mezquinos, liderados por un ruso, con un estereotipado acento eslavo, que es el único que vive lujosamente. Los nazis son presentados como perseguidos, injustamente odiados, al punto que cuando el jefe judío de la empresa en la que Brand trabaja, se entera, lo despide. Y qué curioso, que tiene gafas, poco pelo, está gordo, tiene una nariz aguileña y voz de mosquito... Hay una subtrama que me asquea y me da pena al mismo tiempo. Brand tiene un vecinito, un niño de 16 años y de voz aún infantil, rubio y ario, que pertenece a las Juventudes Hitlerianas. Su madre, viuda de un soldado caído en la Primera Guerra Mundial, le ha inculcado el mayor nacionalismo. El muchacho se emociona leyendo la carta que el padre le deja antes de morir, y cuando recibe como regalo de cumpleaños, un retrato de Hitler. Sin embargo, en un desfile de las SA, los comunistas le matan de un tiro. Una historia posiblemente basada en el caso real de Hubert Norkus, y que sería tratada con más éxito en la tristemente famosa "Hitlerjunge Quex", también de 1933. Al final, Hitler gana las elecciones , el ruso es detenido, el empresario judío se exilia en Suiza ante la perspectiva de tener que contratar de nuevo a Brand, y la película termina con un desfile de las SA con antorchas, y con los vecinos orgullosamente emocionados viendo desfilar a Brand. La película no tuvo éxito, e incluso Goebbels dijo que era "kitsch nacional y que el director Franz Seitz no tenía el talento para tratar esta "gran historia". Me pregunto por qué el actor judío Rudolf Frank aceptaría trabajar en esta infame cinta en esa caricatura de su "raza", e irónicamente también terminaria exiliado en Suiza. El niño de las Hitlerjugend, un célebre actor infantil, murió en la guerra, bombardeado por los británicos.
Lo que me "fascina" es que las SA en realidad hacían lo mismo que decían que les hacían a ellos, y tras las elecciones termminarían sembrando el miedo en las calles y boicoteando a los judíos... pero el karma les tenía reservada una sorpresa en 1934.