

Nueva sesión de porno.
No deja de sorprenderme la extensa e interesante filmografía de propaganda nazi.
En "La Venus a juicio" se asiste a una comedia, ambientada en la República de Weimar, en la que un joven ario y nacionalsocialista esculpe una estatua de Venus que hace esconder bajo la tierra, y es encontrada por unos campesinos y confundida con una estatua de Praxíteles a cargo de unos expertos en arte que curiosamente son judíos caricaturescos y poseen reconocidas galerías de arte moderno. Uno de ellos vende grabados pornográficos al inculto y afeminado primer ministro. Aunque el joven artista ario reconoce la autoría de la estatua, solo es creído cuando una joven aria, ama de casa y casada con un alcalde de pueblo, sale a testificar diciendo que ella fue la modelo de la estatua. Una comedia divertida de no ser por su contenido antisemita y por su evidente ataque al arte "degenerado", que aquella purria fascista gustaba de llamar al arte moderno. Lo que son las cosas, el arte figurativo está hoy estigmatizado por culpa de la apropiación que hizo esta gentuza.
Tenía ganas de ver una película sonora con Emil Jannings que no fuera "El Ángel Azul". Ya sabemos que Jannings se convirtió en el actor favorito del régimen nazi, y participó en varias películas de propaganda. "El Soberano", de 1937, está dirigida por Veit Harlan, quien dirigió la infame "El Judío Süss" tres años más tarde. Esta es una adaptación de una obra de teatro del premio Nobel Gerhart Hauptmann "Antes de la salida del sol", sobre un rico industrial viudo que al enamorarse de su joven mecanógrafa, sus herederos luchan por incapacitarlo. Pero Goebbels tenía que meter la pezuña... y así, un drama familiar se convierte en una película de propaganda nazi sin iconografía, pero con una fuerte ideología. El industrial en una junta asegura que su voluntad es la única que vale... aunque lleve a la empresa al abismo. Luego en la celebración de los 40 años de la fábrica, se refieren a él como un "Führer"... y al final, decide desheredar a sus carroñeros hijos y dejar la fábrica al estado, del que saldrá un trabajador destinado a sucederle.