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Tomo 1. El festival
1.1 Introducción.
Es una ocasión singular el que, en este mundo tan nuestro de la ópera, en periodo estival crezcan como setas festivales de lo más variopintos a lo largo de toda la geografía del mundo mundial.
Es un fenómeno que no se da en otras artes (salvo excepciones) y abarcarlos todos es tarea imposible. Y hay festivales aquí y allá, en España, en Europa, en América. Y los hay convencionales, y los hay originales, y los hay únicos.
Entre estos últimos y entre los que más me apetecen, me he propuesto asistir a uno de ellos, cada verano, los próximos 5 años, y así por ahora lo ha aceptado mi parienta, condición sine qua non, porque si no lo acepta, ni festivales ni leches. No es que nunca antes hubiera asistido a ninguno, conozco Verona, Perelada, etc.. , es que voy cumpliendo años y no quiero, mientras la cartera y la salud aguanten, perderme alguno de ellos. Veremos cuánto dura el agreement.
He comenzado este verano y me ha dado por atacar a uno de los más originales y más complicados (sobre todo si te lo preparas todo tú mismo, como hago yo) y ha sido una experiencia inolvidable. Es de esos festivales que no solo puntúa la obra y la interpretación, puntúa todo el paquete: Glyndebourne. Este maravilloso festival que tiene su origen en 1934 tras los esfuerzos de un fabricante de órganos y su mujer, una cantante de ópera, se ha convertido en un referente musical y una experiencia única.
Puntúa la ubicación, in the middle of nowhere, en la campiña de Sussex, entre prados, jardines de rosas, esculturas de prestigio y ovejas.
Puntúa la jornada que se disfruta, tan particular que las puertas abren a las 2, la ópera empieza a las cuatro y en el descanso, de una hora y media, se puede traer de casa o encargar un picnic entre las flores, los prados o las ovejas, para, a continuación, comido y bebido, continuar con la ópera.
Puntúa la puesta en escena, dress code de Ascot. Obviamente, se puede ir como se quiera, pero el 90% de los hombres van de esmoquin (black tie), algunos muy originales, y las mujeres van de gala.
Puntúa el maravilloso teatro, de madera clara, con una acústica extraordinaria y exposiciones de arte y de ópera maravillosas.
1.2 Brighton.
Al estar in the middle of nowhere, hay que buscar una ubicación de la que partir, puesto que ahí no hay donde alojarse y más si se quiere hacer algo más que asistir a la ópera (vamos, turismo). La opción más plausible es Londres, con su enorme oferta de entretenimiento estival, pero yo decidí acercarme a Brighton, que está más a mano que Londres (30 minutos en taxi, mientras Londres está a 1 hora y cuarenta minutos).
Pues eso, volví a Brighton al que no volvía desde los tiempos de Quadrophenia (1979), cuando era un chaval (teenager) y me enviaron cerca de Brighton a aprender inglés dos veranos consecutivos.
Brighton siempre ha sido una ciudad alternativa, muy moderna y un tanto outsider. Se unió a Hove no hace mucho y forman la misma ciudad, pero ya en sus tiempos, cuando a Sir Lawrence Olivier vivía por ahí, si le preguntaban si vivía en Brighton, contestaba: “Hove, actually”, como diciendo: “no me ofenda”.
Y la frase se mantiene convertida en un clásico. Brighton es una ciudad bellísima convertida en un basurero. En una ubicación privilegiada, con su playa de cantos rodados a distintos niveles, su Pier, su i360 y sus Lanes, está sucia, llena de grupos de borrachos y drogados tirados por los suelos y de otras tribus, todo roto, todo mal mantenido, todo cutre. Alternativo es, y hay a quien le encanta lo alternativo, pero si no les gusta verse acosado por drogatas desdentados pidiéndoles dinero, váyanse a Eastbourne, que también tiene Pier y las seven sisters están más cerca.
1.2 Glyndebourne sin ópera
Es-pec-ta-cu-lar, para quien le guste sumergirse un rato en Downton Abbey.
Como la mayoría de la gente son locales que acuden en su propio coche, lo primero es buscarse la forma de llegar. Se puede ir al pueblo más cercano, Lewes, en tren y desde ahí reservar los autobuses que la organización pone como conexión (coaches) entre la estación y el recinto del festival. Lo cobran, como todo, por lo que, si van varios, recomiendo ir en taxi.
Al llegar al recinto hay una barrera vigilada en la que hay que enseñar las entradas a la ópera para que dejen pasar al taxi, y a partir de ahí se empiezan a ver esmóquines y joyas. Trasnochado, puede, ridículo, tal vez, pero Lord Cacahuete me entenderá, mi hijo (que acudió con nosotros) y yo nos calzamos un esmoquin y mi mujer fue bellísima, como siempre. Algunos esmóquines y trajes femeninos eran arriesgados, rompedores, pero eso también daba color al evento.
Si se quiere disfrutar del picnic del intermedio, hay que, previamente, en la web, seleccionar la zona, y alquilar una mesa, cosa que hice, no sin dificultad por mi desconocimiento y torpeza. Como muchos se traen el picnic de casa pueden, también, reservar mesa, pero los hay que prefieren extender una manta sobre el prado y allí degustan las viandas.
La comida se puede encargar también en la web, y lo hice, pero la gente se la puede traer de casa. Los hay que se traen de casa, también, jarrones con flores, vajilla, cubertería, cristalería y hasta candelabros. Todo muy British. Eché en falta algún mayordomo. El menú del picnic que escogí fue el tradicional y hay que decir que contenía entre muchas otras cosas, ensalada de salmón ahumado, roast beef y solomillo Wellington con sus salsas, crema inglesa con frutos del bosque, café y té. Impresionante.
Al llegar, antes de comenzar la ópera, hay un punto de recepción de mesas de picnic reservadas y un camarero acude y te lleva a la zona y a la mesa reservada, para que sepas cual es y te sirven unos aperitivos con una jarra de agua fresca.
En el descanso, acudes a la mesa asignada y ahí te espera una cesta térmica con las viandas encargadas. También se puede comer en el restaurante que hay, pero francamente, restaurantes hay en todas partes.
Antes, durante o después, se puede pasear por los jardines, los prados, las exposiciones de arte, las tiendas y los bares que están montados por todo el recinto.
Al acabar la ópera, la mesa sigue ahí, y muchos de los asistentes vuelven para seguir disfrutando de la campiña inglesa.
Hay que luchar para que la inmersión en película de época de la BBC no te estropee la visión de la ópera.
Última edición por Mandryka el 18 Ago 2025 20:50, editado 1 vez en total
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