
La revisité este fin de semana, un poco como homenaje a Gene Wilder. Creo que no la había vuelto a ver desde su estreno en los cines allá por 1986. Merece la pena, seguramente sigue siendo la mejor película de baloncesto nunca filmada, con permiso, por supuesto, de Space Jam (es broma). La película no es que haya envejecido bien, es que se ha convertido en un clásico, sigue siendo tan actual como el día del estreno. Sin duda todo el peso de la película recae sobre un Gene Wilder imperial, fantásticamente secundado por Dennis Hopper, Barbara Hershey y un buen elenco de secundarios.
Película que invita a tratar de saber un poco más, como que la trama está basada en el caso de la Milan High School, de un pueblo que aun hoy no llega a 2000 habitantes, que en 1954 ganó el campeonato estatal de Indiana, el estado donde el baloncesto ha sido tradicionalmente religión. Obviamente la trama en sí es pura ficción, pero con guiños al caso real como que el partido final se filmó en el pabellón donde Milan H.S. ganó su campeonato estatal, y sí, al igual que en la peli, gracias a un tiro sobre la bocina de Bobby Plump (Jimmy Chitwood en la ficción). Parece también bastante obvio que el personaje de Wilder se construye en gran medida sobre la imagen de Bobby Knight, entonces amo y señor de los auténticos Hoosiers de la Universidad de Indiana.