
Ayer vi finalmente la ganadora al óscar a la mejor película y cuya joven actriz le robó el Oscar a Demi Moore, la gran favorita.
"Anora" es una tragicomedia en la que una joven prostituta encuentra el amor con un efebo ruso multimillonario, tan bello como estúpido. Quizá la película no sea un monumento al cine, pero creo que su fama perdurará por los mensajes que parece contener:
- Es evidente una crítica al romanticismo de Pretty Woman, que blanqueó una profesión difícil y estigmatizada como pocas.
- Una vez más critica la hipocresía de la sociedad: uno entiende que unos padres, por muy ricos-mafiosos que sean no quieren que su hijo tenga que ver con una mujer así, porque es instinto natural pensar que podría ir a por la fortuna, pero una vez más, y el final tiene que ver en ello, parece que una meretriz no tiene derecho a rehacer su vida con alguien "decente", y eso me parece injusto. Aunque esa familia de decente tiene lo que yo de apolíneo. Verdi ya habló de esto.
- Claro que si el joven millonario me produce un rechazo total, ella me parece estúpida, pero claro, los jóvenes y los medio-jóvenes no pensamos siempre con la cabeza. Me sorprende que una joven que ya ha vivido más que todos nosotros se crea que ese "amor" iba a durar.
- También me parece una crítica a los oligarcas rusos, que tratan al mundo con desprecio porque al tener dinero se sienten dioses. Aunque si fuera ruso no me gustaría ver cómo los mafiosos caminan a sus anchas en medio de la comunidad rusa de Nueva York.
- El final es realmente bello: con la nieve rodeando el coche en el que ella vuelve a casa tras su frenética aventiura, junto al matón calvo de buen corazón que lo único que ha hecho ha sido protegerla y defenderla. Dos personajes repudiados por la sociedad.
No sé si Mikey Madison como la joven Ani merecía más el Oscar, lo sabré cuando vea "La Sustancia", pero lo cierto es que ya solo por el enorme esfuerzo que supone un rol así, es digno de reconocimiento. Me ha sorprendido Sean Baker, con una historia cuya primera parte es una historia romántica juvenil y la segunda un drama cómico. Las escenas de sexo siempre me resultarán un trabajo digno de reconocimiento, más aún en este caso ya que tanto la Madison como Mark Eydelshtein (que interpreta a su amado, el malcriado y pijo Vanya) son excelentes proveedores de lujuria. Me gusta que en los carteles de cine les pongan felices y enamorados, porque es un juego: primero porque a él se le da un protagonismo que no es tan grande, aquí la que importa es ella, y porque es un envoltorio de película romántica... para el drama que una pobre muchacha vive, tan solo porque cometió el error de fiarse de un gilipollas integral.
Me lo pasé bien en el cine anoche.