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La comparación entre deportes siempre es difícil y entra en juego los gustos de cada uno, pero hay muchas diferencias objetivas entre el tenis y el fútbol.
El tenis femenino lleva décadas muy profesionalizado, lo que implica que niñas que destaquen las meten en programas educativos de muchas horas de entrenamiento, alcanzando ya a los doce años una grado de perfección técnica y de horas en la pista que no puede tener comparación con lo que sucede en el fútbol. Hace décadas el nivel de tenis ya era alto y el del fútbol femenino una chufla. Hay muchos años de adelanto y todavía hay una diferencia considerable en cuando a pasta.
El tenis es un deporte que se apoya en un material para lanzar la bola, por lo que la diferencia física se amortigua. Además, es tanta ya la evolución producida en raquetas y pelotas, que el tenis masculino en pista rápida tuvo el peligro de convertirse en poco vistoso por la alta velocidad de los saques, muchos a más de 240 km hora. De hecho las pelotas que son controladas por los torneos, son ahora algo más pesadas. Si hiciéramos un torneo en pista rápida con las bolas ultraduras que guardaban en neveras de hace 3 décadas, se vería un torneo a saquetazos, que no es exactamente para lo que está pensado el tenis, resumiéndolo, para ver todos los recursos que se pueden ver en Alcaráz, de resto, estrategia, preparación del punto, dejadas, por supuesto saque, etc. En cambio el femenino que sigue evolucionando en velocidad tiene menos peligro de perder esa esencia.
Otra cuestión es observar los partidos mixtos, donde hay algunos muy entretenidos, evidentemente se busca a la mujer, se juega con el cruce, el engaño, pero se está viendo cómo ahora las mujeres aprietan en ocasiones a los hombres y les ponen en complicaciones.
En cambio en el fútbol, la belleza te la da el ritmo, la intensidad, un partido de poco nivel de fútbol parece a cámara lenta y no es nada atractivo.
Una carrera de atletismo femenino es más lenta, pero es lo mismo, van más despacio pero la belleza de ganar entre ellas es la misma, la plástica de la observancia son idénticas. En el fútbol es todo lo contrario. Tampoco creo que se produzca en el baloncesto femenino, pero dentro de lo que cabe, hay un porcentaje mayor de importancia en la precisión y disminuye la diferencia.
Otro deporte femenino que a mí personalmente me gusta ver es el golf, es muy técnico y el físico se ajusta perfectamente reduciendo un poco la distancia de los hoyos.
Respecto a este mundial, ya dije en el momento de la discusión que no conocía realmente a Vilda, pero el comportamiento de las díscolas había sido de niñatas o al menos, eso sin duda, no era de su competencia. Por lo que tomé partido no porque me pareciera un gran entrenador sino solo por cómo entiendo la justicia deportiva.
Luego he ido siguiendo el caso, y además de ver la poca consistencia de las argumentaciones de esas jugadoras que además la mayoría han echado atrás he visto que la selección conseguía buenos resultados jugando bastante bien.
Mis comentarios en este mundial, son objetivos. Los primeros partidos fueron goleadas a favor, podía haber sacado “el argumento”, pero lo que dije es que esos partidos me parecían una chufla, por el nivel de las rivales, nivel que tenía España no hace mucho. Contra Japón apenas lo vi, pero me lo puedo imaginar, pillados al contragolpe y luego desmoralizados y sin ideas chocando contra un muro. Entiendo que fuera un horrible partido, pero incluso en esta situación me gustó la actitud de Vilda haciéndose responsable.
Luego contra Suiza, vi sinceramente un partido en ritmo, intensidad y táctica como no había visto en fútbol femenino, me quedé pegado al televisor, una primera parte sensacional. Creo que no se puede jugar así con un manta de entrenador por mucha calidad que se tenga.
Respecto a la dificultad de llegar a la final, no se puede negar. Holanda, USA, es en el fútbol masculino un Argentina, Brasil o Francia, elíjase las dos que gusten, las dos últimas finalistas del mundial. USA quedó segunda en su grupo tras dos empates, precisamente tras Holanda. Hoy tiene un hueso con Suecia, pero al principio de torneo todas las selecciones, jugadoras y entrenadores/as, las ponían como favoritas. Creo que la frase no puede ser más difícil, aunque sea conseguible, es pertinente.
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