Gruberoviano escribió:
A mí personalmente, habiendo escuchado en directo a los tres, Cura y Berti me parecen mejores CANTANTES (recalco cantantes) que Jorge de León. El material de Berti era también mejor que el de Jorge; mientras que el material de Cura era menos interesante que el del canario.
Pero, insisto, hablo de lo que hacía cada uno con su instrumento. Jorge de León, como cantante (fraseador, matizador etc etc etc) siempre ha sido muy discreto. Ahora bien, te pega (¿o debería decir te pegaba?) unos pepinazos arriba que te dejan muerto. Pero, en su caso, va todo a esa carta. Es lo que hay; y como tal hay que encajarlo y aceptarlo. A mí no me interesa especialmente; pero me parece un cantante honesto en el sentido de que sabe qué armas tiene y trata de usarlas en la medida de lo posible.
Bien, compro esto último q dice. Donde esta el problema? Juega y expone sus armas y sus dotes. Donde esta su pecado? En que es eso todo su acervo lírico? Pues viva el cantante q da el 100 % de lo q llega siendo por natura spinto.
Ya, vale. Ni soñando podrá regular a lo Pertile, no pagando podrá en su vida hacer un fraseo a lo Gigli y ni sobornando podrá mostrar la nobleza y clase de Bjorling. Ya lo sé. Óiganme , que ya hay precedentes canoros donde el espectáculo vocal del tenor como volcán en erupción les ha hecho inmortales. O no era el caso de Filipeschi o de Del Mónaco?
Y ahora me viene al caso el de Bonisolli, al cual yo le tenía muy bajito , pero unos cds y dvds q en su día me regaló Carl Tunner cuando era Raoul de Nagis ( igual el susodicho no se acuerda) , me ayudó a descubrirlo y apreciarlo de verdad. Y no , no me vendan a Bonisolli como un ejemplo del legato o la frase. Pero era una bestia en escena , y por haber podido escuchar uno de esos pepinazos en vivo hubiese dado una mano ( …me he pasado… bueno, me entienden seguro) . Pues voces spinto q han pasado a la historia y no todas acompasadas de las cualidades de los tres arriba mentados como ejemplo. Han hecho valer esto mismo q en mayor o menor medida yo trato, sin éxito alguno, de defender para el caso del canario.