Trovatore escribió:
Ahora ya no recuerdo muy bien sus palabras, pero para ser justos creo que Bárbara Lluch recalca que el director siempre “interpreta” la partitura, lo cual implica cambios. Es evidente que cada versión suena diferente a las demás por más que el director evite emprender aventuras.
Sin ser la Lluch demasiado santo de mi devoción (en ópera y zarzuela suele pinchar, le quedó mejor una versión del
Sueño de una Noche de Verano shakesperiano que montó en plena pandemia) tiene razón en este argumento; y es aplicable al regista también. Del mismo modo que dos versiones de una misma obra pueden no tener nada que ver y son válidas (ejemplo claro: el Mozart de Klemperer vs. el Mozart de Jacobs o una versión de Bach por Richter vs. una versión de Bach de cualquier director historicista) dos visiones escénicas de una obra pueden variar, porque están (re)interpretando la obra. Y no debería suceder nada. Uno puede entender
Traviata no en clave realista, sino en clave de psicoanálisis y llevar su idea adelante... Podrá no gustar, pero es una opción válida.
Recuerdo que hace años vi un
Otelo de Shakespeare en clave de clown, a cargo del argentino Gabriel Chamé. El texto era el de Shakespeare; pero el tono era clown. Funcionaba, era divertidísimo y estaba súper bien hecho. Y la gente, lejos de sentirse decepcionada por no haber visto el
Otelo de Shakespeare, salió encantada.
Pues esto es un poco lo mismo. Uno puede ser fiel al libreto y entender cosas a su manera. Cosas que están en el libreto. No pasa nada.