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Después de ver el primer reparto el 7 de Julio, vi el segundo el día 14. Me sorprendió que hubo diferencias en el movimiento escénico. Por ejemplo, Sondra comenzó su Vissi D’arte tumbada boca arriba, pero encima con la cabeza colgándole hacia abajo, vamos que más difícil imposible. Sin embargo Agresta lo hizo entre arrodillada y recostada, pero en una posición mucho más favorable. Así mismo, en el momento de lanzarse al vacío Sondra se puso al borde del “abismo” de espaldas al mismo, dejándose caer hacia atrás, de una manera muy efectista. Agresta, sin embargo se lanzó hacia adelante. Sondra es mucha Sondra y sin duda es un lujo contar con una soprano como ella. Aunque el bis en mi día fue un pelín forzado, yo creo que ella no va a querer discriminar a unos sí y a otros no. Por otra parte, el bis le permitió cantarlo en una postura un poco más normal, y me gustó más el bis que la primera interpretación, fue más delicado y musical. Agresta no lo hizo mal y fue una Tosca disfrutable a pesar de que la voz no tenga la robustez necesaria y el agudo no está emitido muy canónicamente. Hizo algunas regulaciones, una de ellas casi una messa di voce, que me gustaron bastante. Aunque los que disfrutamos de Radvanodvski en el concierto de hace un par de años en el Teatro Rosalía de Castro, en el homenaje a la Caballé, pudimos comprobar la asombrosa facilidad de regular de la soprano noerteamericana (lo que hizo con Io son lúmille ancella fue para no creerlo, así como la messa di voce inicial en el Pace pace mio Dio de La Forza).
Yo no soy tan entusiasta con el Sr. Fabiano, que bien es cierto, no deja de ser una de las opciones más seguras hoy en día. Es verdad que no comete pifias, canta con mucha seguridad y afronta con aplomo los momentos complicados, la voz se oye de maravilla, pero echo en falta más poesía, un fraseo y un canto más refinado; por ejemplo, en E lucevan le stelle no hubo ninguna media voz en condiciones; recurre al falsete, pero al menos podía ser un falsete con un poco más de cuerpo, no tan raquítico. Ciertamente Fabiano coloca y atina mejor los agudos que Calleja, aunque tengo dudas de si la vida mi costasse estaba o no cantada a tono, aunque desde luego, no soltó como Calleja, un sonido estrangulado y áspero. Pero (y que no se enfade mi admirado Tunner que para mí es como la Biblia cuando habla de ópera), encuentro a Calleja una voz más mediterránea y luminosa a pesar de sus ya conocidos múltiples defectos. De todas formas cuando les escuché a estos tenores cantar E lucevan le stelle me acordé que Beczala, que hace poco nos la ofreció en el Real, la cantó muchísimo más canónicamente, si bien con falta de italianitá.
En cuanto a los Scarpias me quedo con Carlos Álvarez sin la menor duda. Es verdad que sería deseable más poderío, pero el barítono malagueño tiene arte a raudales, además de un canto y un timbre de gran belleza. Hakobyan, ya se ha dicho, tiene cierto volumen, pero es una voz “grasa”, un poco plana, y se le escapan por completo los matices de Scarpia, parecía que estaba interpretando más bien a una especie de capataz burdo, en vez de a un personaje refinado, inteligente, capaz de sofisticadas maquinaciones e intrigas. En este sentido no podré olvidar la interpretación en vivo que le vi y escuché a Raimondi, al final de su carrera; es que simplemente, su primera aparición en escena, nada más que con su presencia, incluso antes de abrir la boca, literalmente te acojona, hay un magnetismo, un carisma, excepcional.
En cuanto a Luisotti, eché en falta más matices; me pareció correcto, pero es como si no exprimiese a la obra todo su pontencial (aun con las limitaciones de la orquesta del Real).
En cualquier caso, Tosca es de esas obras que nunca me canso de ver, es increíble el genio de Puccini.
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