Si lo he entendido bien, lo que ha pasado con Plácido estos últimos días se resume en lo siguiente:
Una entidad privada anuncia que ha llevado a cabo una investigación (
https://www.musicalartists.org/union-in ... o-domingo/) , y que en el informe de conclusiones (no publicado) se dice que Domingo “
mantuvo un comportamiento inadecuado, que va desde el flirteo hasta proposiciones sexuales dentro y fuera del trabajo”. No se dice cuántas personas le acusan, ni por supuesto quiénes. Tampoco se dice qué forma concreta adoptaron ese “flirteo” ni esas “proposiciones”. Ni tampoco hay mención alguna a tocamientos; ni tampoco a que Domingo se haya valido de su posición para obtener favores sexuales; ni tampoco que haya perjudicado de ninguna manera a quienes le hayan dicho que no. Lo más que se dice es que “muchas” (no se dice cuántas) mujeres alegan que no denunciaron por miedo a sufrir represalias.
Por otro lado, Plácido Domingo emitió un comunicado en el que decía “
I accept full responsibility for my actions.”. Los medios de comunicación, al recoger la noticia, casi unánimemente lo interpretaron como que admitía responsabilidad “ante las acusaciones”, o responsabilidad “por el acoso”, o que “pide perdón por los abusos”. No he encontrado ningún titular que dijera que Domingo se responsabilizaba “de sus acciones”.
Ni que decir tiene, que hasta ahora no ha trascendido que todo este supuesto acoso haya llegado al despacho de ningún fiscal ni juez.
Visto lo visto, puedo entender que haya quien desee mandar a Domingo al ostracismo como reo de “comportamiento inadecuado”, de “flirteo”, o de “proposiciones” o incluso de algo peor, porque al fin y al cabo cada uno es dueño de sus prejuicios y otorga el valor que quiere a cositas como la presunción de inocencia o la necesidad de probar o al menos concretar las acusaciones. También puedo entender que una entidad privada cancele sus compromisos con Domingo, porque para eso es privada y contrata con quien quiere. Por mí como si contratan a Bisbal; están en su derecho.
Lo que no me parece ni medio normal (pero qué sabré yo), es que el Teatro Real y el Teatro de la Zarzuela, que son entidades públicas y como tales obligadas a actuar con objetividad y de acuerdo con la normativa, se basen en un comunicado de prensa de una entidad privada extranjera para cancelar sus compromisos con Domingo, perjudicándole a él y a muchas personas que estaban ilusionadas con verle actuar, y que ahora se quedarán con las ganas. La programación de un teatro público debe elaborarse de acuerdo con criterios artísticos y de sostenibilidad económica y financiera, y en este caso está claro que han intervenido otros factores.