Yo asistí a la función de ayer, domingo 17 de julio, y paso a describirles brevemente mis impresiones:
Siendo sinceros, conocía mejor los momentos famosos de la obra ("A te, o cara", "Son vergin vezzosa", "Vieni fra queste braccia" y "Credeasi misera") que la ópera en sí. Así que me adentré a ella con curiosidad y con la emoción del que va al teatro a disfrutar del canto. Llámenme iluso, quizá, pero estaba plenamente emocionado desde esta perspectiva.
Conozco a Camarena sobre todo desde
La Fille du Régiment del Real, y a Damrau desde su archiconocido Arie di Bravura, que fue -y es- el que más me entusiasmó de su carrera discográfica. Así que, en el momento de descubrir el reparto de estos Puritani me llevé una gran alegría al ver que la Damrau interpretaría a Elvira.
Recientemente, en cambio, al comenzar esta tanda de representaciones, y obviando los comentarios que había leído en este foro, puede decirse que tenía más curiosidad por saber cómo resolvería la papeleta Don Javier que Doña Diana. En ese sentido, la decepción fue mayúscula cuando me paré a escuchar las grabaciones de las anteriores Elviras de la alemana. Sin duda creo que el repertorio en el que ha entrado no le está favoreciendo en absoluto a su tipo de voz. Y, además, creo que desde que dio a luz por última vez no ha recuperado, quizá, la musculatura que participa en la proyección y control de la voz. Especulaciones aparte, sí está claro que Damrau no está destacando demasiado en estas funciones. Bastante reservona, sin llegar en ningún caso a redondear ningún agudo, su “Son vergin vezzosa” me decepcionó bastante por haber perdido, creo, parte de esa coloratura que antes sí parecía dominar. Según avanzó la obra, y a partir de sus dúos con Camarena (que podría haberla eclipsado bastante más), fue ganando algo más de estabilidad. Demasiado exacerbada su interpretación, principalmente en las escenas de locura. En resumen, la Damrau no redondeó la noche. Una pena.
Por ello no tengo reparos en afirmar que el triunfador absoluto de la noche, si cabe este título en una función de ópera, ha sido Javier Camarena. Está claro que no todos vamos a opinar de la misma manera, pero desde mi ignorancia, canta con legato, buen fraseo, buen gusto y tiene voz. Alguien mencionaba algo más arriba que su voz ha ganado cuerpo desde su última vez en el Real. Creo que tiene razón, es posible que sí. También es verdad que la exigencia del papel de Arturo no sólo requiere un buen control de los agudos. A este respecto, creo que todos los sobreagudos estuvieron bien apuntados y destacó por ser el cantante del reparto que, con diferencia, más sobresalía por encima de la orquesta. Y eso fue de agradecer. Las notas altas retumbaron en todo el teatro. Creo que, en general, da gusto ver cuando un cantante tiene técnica y la demuestra. ¿Sería tanto pedir más de esto, por favor? Con razón, a mi juicio, fue el más braveado.
Sobre la dirección musical, pude observar que no se produjeron esos abucheos que sí tuvieron lugar el 14, el día de la retransmisión. Curioso. La verdad es que no me gustó nada la dirección de Pidò. Bien los coros.
De la puesta en escena, podemos decir que no molesta. Incluso, que tiene momentos de cierta originalidad, como el hecho de capturar la brillante luna y enjaularla. Pero tiene otros instantes de escaso sentido, como cuando en el “Son vergin vezzosa” Elvira debe subirse a una silla. ¿Es necesario que, en uno de los momentos más complejos para la soprano, deba ésta estar pendiente de no caerse y de no torcerse un tobillo cuando salta a la arena? A mi parecer, unas decisiones cuestionables. Igualmente, los coros, cuando se sitúan rodeando el escenario, creo que están muy estáticos. Por lo demás, la producción es amena visualmente. Aprobado raspado.
El martes espero poder asistir de nuevo para ver el segundo reparto, y ya les contaré.
Saludos

P.S.: A la dirección artística: solicitamos algún Bellini más para la temporada 2017-2018, por favor. Gracias
