A mí, por lo que están contando, lo que se ha hecho en el Auditorio me satisface y me vale como versión escénica, o "semiescénica" como parece ser que lo llaman. Lo que me parece contrario a la esencia de la ópera es que los cantantes se queden parados en traje de gala delante de sus atriles sin interactuación alguna entre ellos, como si estuviesen en un estudio de grabación. Obviamente la actuación mítica de la Rysanek en el acto primero de aquella
Walküre madrileña encaja en lo que estoy tratando de explicar. O la Hannigan cuando sale a interpretar los
Mysteries of the Macabre como ella lo hace.
Doy completamente la vuelta al argumento que se está manejando: precisamente la parte escénica es tan importante y tan esencial a la ópera, que ahora incluso las "versiones de concierto" se hacen, cada vez más, incorporando elementos teatrales como los que al parecer ha habido en este
Holandés.
Y una cosa más: las versiones de concierto tienen mucho más sentido cuando se programan por una orquesta sinfónica, que quiere ofrecer una ópera dentro de su programación, que cuando se ofrecen por un teatro de ópera, con los medios para hacer ópera, como modo de ¿"abaratar costes"?
