
Selecciones de Carmen dirigidas por el musicalísimo Ferenc Fricsay, pero de idiomaticidad híbrida, con Francia mirando a Alemania y España a Hungría. Cantadas en alemán por una mexicana, un alemán y dos húngaros, sin alcanzar lo friki (pues todos son muy buenos músicos), son, al menos, innegablemente pintorescas. El riesgo de quedarse en una operación meramente concertística es intensamente conjurado por los cantantes (a veces hasta demasiado, el
Da! con que Carmen lanza el anillo es bastante malapasqua), y la ilusión de la tragedia llega a crearse. Domínguez exhibe una voz de una suntuosidad apabullante, casi siempre bajo exquisito control (algún final en grave, como
Ewig der Tod, al final de un aria de las cartas aquí desgajada del trío, o
ich weiche keinen Schritt zurück, en el dúo, se descontrolan un poquitín). Josef Simándi muestra unos medios muy aseados y sorprendentes intenciones expresivas (
Wie? Du liebst mich nicht mehr? le duele casi como a ningún tenor) pero ni el timbre es demasiado bello ni la técnica le permite alardes de delicadeza al final del aria de la flor. Metternich canta las Coplas del Toreador con corrección y Maria Stader es la habitual hermana-madre-esposa-Hausfrau angelical de bella voz y buen canto. Secundarios reguleros, destacando para muy mal una desafinadísima Hanny Steffek que
jode hunde ella sola el Quinteto. En conjunto, un disco que no aporta demasiado a la discografía de la obra, pero cuya audición muy ocasional no está de más.