
Hace mil que no la escuchabamos y tras dos escuchas compulsivas ha sido como volver a casa. Sigue siendo una obra transgresora, audaz, triste y amarga. El metateatro del prólogo, el motivo del realismo que viene y va durante toda la obra, la fuga de los pintores (si eso no es audacia...), además, Sorozabal nos enseña que para enseñar la miseria, la desesperación y las condiciones alienantes del currito mísero no se necesitan 2 horas de drama social (chúpate esa, Fernando León, petarda) sino que puede reflejarse en 2 minutos con el crudísimo y machacón zigzag del chotis del señor que lee El Heraldo. También está la conmiseración y piedad del compositor (y de Baroja) con las pobres chicas que tienen que hacer la carrera, que no se encomiendan a ningún Santo, sino a la luna en el devastador coro de prostitutas y en sí el tono pesimista, y el that`s life, las cosas han venido así, al final. De acuerdo, ok, la parte del costumbrismo y en especial el segundo monólogo del vagabundo han quedado bastante periclitados, pero, ínsitos en el tono general de la obra son un pequeñísimo mal menor.
En esta grabación, respecto de la anterior con Lorengar y Cesari, pareja protagonista aparte, perdemos al totémico vagabundo de Manuel Gas por el de Victor de Narké, que canta bastante peor. Manuel Ausensi aparece en el último estadio de su voz, dura como una piedra y dificilmente maleable, pero a mi particularmente me gusta mucho ese pintor seco y desengañado que crea. Me conmueve muchísimo en el duo final con Trini. Podría ponerme pesadísimo con el como dice y como canta la Trini, Teresa Berganza, pero sólo nos vamos a quedar con una frase, casi al final: "¿Qué le queda a una como yo?, el hospital... el viaducto..." dicha con una rabia leve que por el resto ya se hacen uds el favor, se escuchan la obra y se hacen el puzzle. La dirección de Sorozabal es más rica que en su versión primera, pero quizá (seguro) ayude una mejor calidad del sonido.