
Trittírrico estoy.
Digno final de un Trittico que había comenzado frikísimamente con un Tabarro Tolody-Nimsgern-Caselatto Lamberti y había continuado con una Suor Angelica en la que Lucia Popp batallaba voluntariosamente contra su marcianidad italiana y contra su edad.
Schicchi feliz, fundamentalmente, por el acierto de Patané y Panerai al plasmar el espíritu de la obra. Suele decir Don Gino, con razón, que hacer comedia es una cosa muy seria, y lo es más si se graba ópera italiana en Baviera a finales de los ochenta, con cuerpos y secundarios mayoritariamente alemanes. Pero Patané es un hombre muy curtido en la escena y consciente de la pulsión teatral de la obra, que (insidiosa como pocas) no se le cae en ningún momento. No sé si todo el mundo ha transcurrido con Panerai, al igual que yo, por una fase de amor por la cordialidad, la naturalidad y la simpatía del timbre seguida de una fase de (mucho) menos amor por los gatos por liebre que a menudo colaba en términos de emisión, musicalidad, pasaje, afinación y legato, y nuevamente una fase de redención porque, como en este Schicchi y pese a todos los cientos de años que tiene, de su comunicatividad inmediata nace la ópera, que es en el fondo de lo que se trata, y lo hace sin recurrir a tics de mal gusto (y en realidad, vocalmente el hombre sólo está mal-mal en las expuestísimas frases de asignación de los
mulini di Signa a Gianni Schicchi, porque en el resto, la prestación es suficientemente aseada).
A su lado, no todo son bondades. Los secundarios (con algún italiano despistado entre muchos alemanes) cumplen con mucha pulcritud, aunque Vera Baniewicz es una Zita de bastante poca personalidad. Helen Donath, también mayorérrima, es lo bastante astuta como para no ir de una diva que ni ella ni el rol son, y está encantadora en el Babbino caro. De modo que la única insatisfacción relevante proviene del Rinuccio de Peter Seiffert, de apreciabilísimos medios pero con el pasaje a medio resolver, sonidos descoloridos, y frases esenciales (
Salvati! Salvati! Il testamento di Buoso Donati!) totalmente carentes de slancio.