Giuseppe Verdi - Les vêpres siciliennes.
Barbara Haveman - Hélène; Burkard Fritz - Henri; Alejandro Marco-Buhrmester - Guy de Montfort; Balint Szabo - Jean Procida.
Coro de la Nederlandse Opera.
Orquesta Filarmónica de los Países Bajos.
Dir.: Paolo Carignani.Producción de la Nederlandse Opera, correctamente dirigida por Paolo Carignani, aunque sin excesivo nervio, lo más llamativo es la puesta en escena del polémico Christof Loy, que alterna algunos momentos bien resueltos –como la escena de la humillación de las muchachas o el ballet, convertido en una especie de flash back sobre el pasado de los protagonistas- con las inevitables “genialidades”, para mí incomprensibles (Monfort disfrazado de rey de Francia) o arbitrarias (Helène se casa a punto de romper aguas y la pareja se jura amor eterno ya en su casita, mientras hacen monerías al bebé). La obertura suena al final del primer acto. ¿Hay alguna tradición al respecto que desconozco o es otra barrabasada del regisseur?
El elenco no compensa tanto disparate. La que más me ha gustado es la local Barbara Haveman, que empieza bastante sosa en Au seins des mers, pero va entrando en calor y se come en los dos últimos actos a un Burkhard Fritz de timbre paliducho, pianos afalsetados y algunos agudos de los que parecen provocados por compresión testicular. Guy de Monfort –o quienquiera que sea- es interpretado por un tal Alejandro Marco-Buhrmester con voz oscilante y fraseo anodino, mientras que Procida corre a cargo del húngaro Balint Szabo, presencia más imponente y sonora, pero con un sonido rasposo y atragantado. Menos mal que los coros cumplen su parte con dignidad y, sobre todo, que casi nada puede arruinar esta grandísima lección del maestro Verdi, no siempre valorada como se merece.