Hombre, en el tema de la FIFA contra el Barça, yo creo que tiene toda la razón el Barça.
La FIFA es una institución de negra reputación, y, la verdad, es casi como un barómetro: si la FIFA hace A, entonces casi con toda seguridad lo correcto es B.
La selección brasileña tiene un problema de personalidad, de creer en las raíces de su juego, que no tiene nada que ver con el ciclo de exportación de jugadores, que lleva unos cuantos años más. La perdida de competitividad de la selección argentina... bueno, el año pasado fueron finalistas del Mundial, y este año finalistas de la Copa América. He visto crisis bastante más profundas que la que atraviesa la selección argentina.
Para esos niños de Bamako o Chubut, acabar tirados en algún lugar de Europa, supondría al menos haber logrado sin penurias ni riesgos lo que muchos de sus compatriotas intentan, con menos medios y con algunas mafias, éstas sí de verdad, que los explotan y los asesinan sin compasión. En cualquier caso, sí estoy de acuerdo con una medida como la que he planteado aquí, para asegurarnos que esos menores llegan a sus 18 años mantenidos de forma apropiada por sus clubes.
Obviamente, la situación del niño de Rosario es distinta a la del chaval de Bamako. Sus condiciones en su ciudad natal son mejores. A mi modo de ver, sin embargo, el problema no es para el niño de Rosario que se viene a Barcelona para emular a Messi. El problema es para el Rosario Central, que no capta a las mejores promesas de Rosario, y pierde el dinero que ingresaría al venderlos unos años más tarde. Ni los niños, ni sus padres, que estarán encantados de ir a Barcelona, votan en la FIFA. El Rosario Central, y la AFA, sí.
Buen Agosto también.
