Gielen - Schoenberg: Moses und AronPalabra, palabra que me faltas.Me ocurre algo paradójicamente schoenbergiano con respecto a este disco de la impresionante obra del compositor vienés sobre el profeta que no encuentra la forma de transmitir a su pueblo el mensaje de liberación de Yahvé y se ve necesitado de la locuacidad de su hermano, la cual se acaba volviendo en contra del propio mensaje divino. Le faltó la palabra al mismo compositor, dejando inacabada una obra que versa precisamente sobre las limitaciones de los lenguajes sensoriales para aprehender la trascendencia. Y, en mi osadia, a mI también me faltan las palabras para explicar por qué la lectura de Michael Gielen me sigue pareciendo, tras nuevas y decisivas aportaciones a la discografía de esta obra, tan compactamente única.
Porque la capacidad analítica de Pierre Boulez, milagroso en la mezcla de texturas y la superposición de planos en esta partitura DEMENCIAL es bastante superior a la del director austriaco. Porque Georg Solti (bastante
Schoenberg for beginners) encontró un lenguaje que hacía más asimilables (decir "dulces" es excesivo) las brutales asperezas schoenbergianas mientras Gielen no muestra la mínima piedad por el oyente, y sobre todo, porque las orquestas, coros y Aarones posteriores (Peter Langridge siempre en el recuerdo, pero espléndidos también Cassily y Merritt) son netamente superiores a los medios con que cuenta Gielen, y en concreto, al esmerado Louis Devos.
Pero aunque (aparte de la grandiosa recitación de Günther Reich), no haya elementos claramente objetivables que hagan preferir la lectura de Gielen sobre las posteriores, yo le sigo viendo un encanto que me resulta difícil de definir. En primer lugar, por su cualidad pionera (no es la primera grabación existente de la obra, pero sí la primera -y muy arriesgada- operación comercial de un estudio por esta música tan "hiriente"), pero sobre todo, porque Gielen imbrica la obra entera con una sobriedad impenetrable, y quizá por ello mismo, tan apropiada. El relato de Gielen funciona como un "todo" unitario y remoto, casi bíblico, insondable pero no desprovisto de la tensión fundamental de la obra. Lectura minoritaria de una ópera minoritaria, pero plenamente vigente.
En todo caso, qué
no-para-todos-los-días es Moses und Aron.