Carl Tunner escribió:
Claro, en Kaiserlautern la dieron en alemán. La inflexibilidad, nada buena en cualquier ámbito de la vida, resulta especialmente nociva en el mundo de la música. Conlleva perderse grandes interpretaciones de cantantes excelsos porque cantan en idioma distinto del original, así como obras apreciables, por la rígida exigencia de cantarlas en el idioma original, caiga quien caiga, lo cual cercena su propagación.
Hombre, no lo creo esto así. Creo que lo vemos lógico cuando nosotros escuchamos una ópera en ruso, en checo o en alemán porque (al menos yo) no entendemos ni papa, y si hay un canto como mandan los cánones, nos va a dejar más bien fríos escuchar a la "Jenufa" en alemán o la "Kovatshina" o en italiano. Ya si el título nos es más conocido y el idioma al que mude no sea nuestra lengua materna, nos irá chocando más, como puede ser el caso de una "Norma" en alemán. Pero en todo caso, siendo títulos con el original en un idioma y traducidos a otro, y distintos ambos al nuestro, lo vamos a digerir bien, si está, como digo bien ejecutado, o magistralmente ejecutado, como no me cabe duda alguna habrá sido el caso de Gruberova.
Pongamos el caso contrario. Una zarzuela nuestra, de toda la vida, que la ponen en Cambridge y dicen "where do you go with a Spanish shawl?" (es decir, "¿Dónde vas con mantón de manila?") (ni que decir tiene que la traducción de mantón de manila la he buscado en el oráculo googleliano), u otra que la representen en Hamburgo y donde dice "yo, Cagancho" dice el tío "ich, Cagancho"... nos resultaría ridículo y motivo de risas varias aunque lo cante Fritz Wunderlich, por favor!!
No es cuestión de capricho lo del idioma original, ni tampoco de una imposición basada en el artículo 33 del más rancio de los puristas. Odio ese tipo de argumentos basados en "porque es lo escrito" y encallados en tales dictámenes; nunca iré por ahí para defender estas cosas. El propio calor, expresividad, tacto del idioma en un texto original forma parte de su encanto, idea y por qué; lo detectamos a la primera cuando lo vivimos en nuestras carnes y nos lo hacen con nuestra lengua y en obras que forman parte del patrimonio literario o musical que mana del idioma nuestro, y ahí sí que se nos va a indigestar. Que no nos suceda cuando el juego va de cambiar cromos entre idiomas y obras checas, polacas, italianas, inglesas o en un dialecto de Tanzania, es una sensación más fruto de nuestro desconocimiento sobre esos idiomas que otra cosa.
De hecho, también nos suena raro, y no nos gusta, cuando el idioma traducido es hacia el nuestro. Me salen granos solo de pensar qué sería un concierto con el Requiem Alemna de Brahms en castellano aun cuando lo dirija Thieleman a los equipos de Dresde... yo creo que las obras están en su idioma, y no son buenas las traducciones; sí lo son los sobretitulados que deben estar en todos los teatros, eso perfecto, pero no cambiar originales, please.
Qué diferencia es ver un film inglés en VO (con subtiotulos) que verlo en español; qué poco me gusta ver "Los Miserables" traducido al español, aun fenomenal cantado, una mala version inglesa, le da vueltas. Esto... es así.