No entiendo la inquina sobre esos títulos "tan trillados".
A la hora de realizar mi temporada la he realizado tratando de equilibrar mis gustos más profundos con los más queridos del público general. Sinceramente, aun tratándose de fantasear haber creado un reparto lleno de estrellas hasta el último comprimario me habría creado una sensación de saturación. Además, creo sinceramente que el público en general estaría más que satisfecho. Basta con ver esta temporada en el Real: floja para muchos de nosotros, pero el público muy feliz, casi agotando entradas en Bodas y Traviata.
Además en teatros de stagione como muchos de los teatros reales y como los que estamos haciendo, sigo defendiendo la presencia asidua de grandes clásicos. Además, ¿por qué tenemos que basar el teatro de nuestros sueños con el efecto de las programaciones reales? Lo digo por las Bodas de Fígaro. Que el Teatro Real la programa constantemente -y en esas condiciones- no significa que esta ópera sea un disuasorio per se. Ahora bien, me di cuenta demasiado tarde que la presencia de Tcherniakov y Currentzis iba a desanimar a muchos. Simplemente es así como me gustaría ver esta ópera en este preciso momento de mi vida. Y tampoco creo que fuera un producto vituperado por el 100% del respetable, ya que las ovaciones de demasiada gente joven están encumbrando a este equipo el cual yo miro con simpatía. Y creo que aun mejorable, no hay demasiadas voces para Mozart. Podrían ser repartos como el del disco del propio Currentzis o el brillante reparto que en 2011 las cantó en Madrid con Nathan Gunn y los graznidos de Kurzak y Dasch.
Insuperable, vamos. Es una de las más geniales óperas de la historia, aunque tampoco me cautive como un Wagner o un Puccini.
Y ni les cuento de voces para el resto del repertorio tradicional, en ocasiones he tenido que tirar de youtube y operabase para calibrar algún reparto. Sí, a muchos puede gustar unos Masnadieri o un Evangelimann de Kienzl o, pero son unos desconocidos para el público en general. No he querido asignar demasiados papeles a cantantes que no los han cantado pero ya veo que se trata de un recurso muy utilizado. Y es cierto, me habría encantado ver a Garança de Kundry o Alagna de Erik.
Y el que defienda constantemente el repertorio vanguardista no quita que el llamado SCR lo disfrute con la misma pasión. Siempre defenderé que la ópera debe seguir viva, que hay muchos más estilos ante los que abrir la mente y que al público más castuzo no le da la gana hacerlo y que no murió con ese monumento que es Turandot (por cierto,
un titulo ¿frecuente? que en Madrid no se programa desde 1998). A mí nadie me habrá leído lanzar invectivas ni recelos contra Verdi, Puccini o el belcanto. Y por ello he programado esos títulos que me gustan tanto y que no siempre tengo oportunidad de ver en directo.
Me alegra mucho que por lo menos el Schönberg (que a punto estuve de quitar y sustituir por un título de Rihm) haya gustado mucho pues además lo creo una introducción interesante en la obra vocal del autor, que ya de por sí es difícil.
E insisto una vez más que el pluriemplear a Domingo -poco relevante como director de orquesta, precisamente en esa decepcionante Butterfly- fue cuestión de agendas

Yo sólo le tenía previsto para el estreno.