concertante escribió:
Esto:
Manrico - Mario Del Monaco
Azucena - Fedora Barbieri
Leonora - Leyla Gencer
Conte di Luna - Ettore Bastianini
Ferrando - Plinio Clabassi
Ines - Laura Londi
Ruiz - Athos Cesarini
Un vecchio zingaro - Sergio Liliani
Un messo - Walter Artioli
Conductor Fernando Previtali - 1957(FI)
Orchestra - RAI Milano
Chorus - RAI Milano
Está en Youtube , para todo el mundo y merece la pena.
En mi opinión:
La presentación me recuerda a Campanadas a Medianoche, de Orson Welles, y la expresión corporal al cine mudo de Serguéi Eisenstein . Están sobreactuadísimos.
En el aspecto vocal tenemos a Don Mario del Monaco campando a sus anchas , sin freno alguno.
Con un caudal vocal infínito , auténticos truenos vamos.
A mí me encanta, pero hay momentos que me cortan el rollo (como lo brutísimo que entra Del Monaco con el "Deserto sulla terra" o el "*tutti li fibbri" de la Pira, o esos arrebatos de desgana interpretativa absoluta que le dan a Bastinanini de vez en cuando, particularmente en las frases finales de la ópera). Gencer está genial, vocal y expresivamente, pero su lectura del personaje me resulta un poco fragilona -esa caracterización del vídeo no le ayuda-. Barbieri, espectacular, te hace entender por qué decía aquello de que Simionato era una soprano corta (no se ofenda nadie, me ENCANTA Simionato, no estoy de acuerdo con la sra. Barbieri pero cuando canta así casi le compras el argumento). Previtali es para mi gusto el mejor director rutinario de los años 50-60. Ojo a Plinio Clabassi, pocas veces he oído un Ferrando tan interesante (sobre todo en el principio de la ópera, donde se mezclan una buena dirección y una voz profunda pero cantante que por fin hacen que suene como un servidor lo tiene en la cabeza; ese rollo de viejo guerrero atormentado).
Me cogen a Corelli y este sería "EL Trovatore", y soy el primero que dice que Del Monaco podía ser muy lírico y cantar con abandono y poesía, pero aquí aunque tiene detalles (Ah, sì, ben mio), en general está bastante estentóreo. 1956-57 no fueron buenos años para él, me da que algo se le acabó ahí porque ya nunca volvió a tener nada que ver con esas cosas que hacía hasta 1954. Entre el Chénier con Stella en 1955, donde aún es el mismo de antes, y el que tiene con Callas del mismo año, donde (si bien es en vivo) ya se le notan los defectos por los que siempre se le critica, pasa "algo". Luego se reinventó un poco, ganando expresividad y renunciando al agudo extremo (y por tanto a ciertos papeles) entre 1958-61, y ya tuvo su accidente automovilístico del que salió una versión exageradísima tanto de sus virtudes como de sus defectos, sólo apta para fans y adictos a la adrenalina.