Revisitando un clásico que hacía muchísimo años que no escuchaba: el
Rigoletto, del Colón de Buenos Aires, con MacNeil, Gencer y Gianni Raimondi.
Gigantesco el Rigoletto de MacNeil, humanísimo, matizadísimo, emocionantísimo, y todos los "ísimos" en positivo que se le quieran poner. No se puede cantar mejor. Una interpretación a la altura de los más grandes. Y los amantes del circo y del "tifosismo" también tienen su ración: MacNeil agarra el Do de
avrai, justo antes de
Sí vendetta, en pianísimo y lo va expandiendo hasta el forte de una manera descomunal. Y el La bemol con que concluye "la vendetta" es un cañonazo que se escucha hasta en Montevideo. La locura del público, lógicamente, es muy comprensible

.
Muy buena también la Gilda de Gencer, aligerando la emisión y probablemente cantando con su voz real (ya se sabe que hay quien sostiene que la voz natural de Gencer era de lírico-ligera), pero recreando un personaje con hechuras y exquisitamente cantado. Y Raimondi aporta su desenvoltura vocal y su buena voz, pero sin complicarse mucho la vida. Un canto extrovertido, sin apenas matices ni segundas intenciones. Todo hacia afuera, y cuando la tesitura se complica, le echa valor y "p'alante". Por cierto, ligeramente calante el Sí natural de
La donna é mobile. En fin, una función estupenda y que transmite a través de la grabación un emoción extraordinaria y un sabor teatral único. Me puedo imaginar perfectamente la locura que se debió de vivir aquel 16 de junio de 1961 en el mítico Colón.