Jane escribió:
Bueno, si alguien se toma el tiempo de escuchar estos dos registros de Amelia cuya comparación me parece implacable para la Price uno no puede por menos que darse cuenta de que algo se perdió por el camino. Ese (perdón) "desprecio" por la escritura de Verdi de toda la parte de la octava baja, eso, ¿es aceptable en una soprano dizque "dramática"? Esos sonidos tan broncos y desimpostados de la Price, eso perdón, eso qué es???
Hay que llegar al do, claro y hay un salto a un sib terrible pero... ¡casi toda la película está en otra parte!
Ese mimo, ese apoyo perfecto de la Arangi-Lombardi de arriba a abajo y de abajo a arriba, y su ensamblaje perfecto que le permite dar no sólo unos sonidos de calidad en toda la tesitura sino un fraseo con sentido, ¿dónde se ha ido?
Veo que le place sobremanera la Price...
Hombre, no diría yo tanto como "desprecio" por la escritura de Verdi, cuanto limitaciones que, en ese franja, tenía efectivamente la norteamericana (como bien se ha dicho antes arriba). Pero las contrarrestaba en la zona aguda y, en este caso, además, con un mayor respeto por lo escrito (al menos en la parte final del aria). Y es que el ataque al agudo en el "Ah! final resulta fallido en el caso de Arangi-Lombardi (se le quiebra, aunque rápidamente recupera el sonido), pero además acorta en más de la mitad la cadencia que sigue inmediatamente a ese momento, ofreciéndonos sólo una parte tal como está escrita en la partitura y la otra a su libre albedrío, utilizando el texto que sigue en lugar de la interjección (cosa que no hace Price, que la canta completita, entonando cada una de las notas). Por otro lado, la italiana ofrece un cierre menos arriesgado y dificultoso, pues se va hacia arriba en notas más cómodas para una soprano, al contrario de lo que hace su compañera de cuerda, reproduciendo lo indicado en la partitura.
Pero vamos, de todas formas había puesto el vídeo únicamente con la intención de ilustrar la belleza del timbre de Price --que sigue estando ahí y que es por lo que, en todo momento, me ha gustado siempre la norteamericana--, no para debatir sobre la mayor o menor superioridad técnica de la italiana (que tampoco extraña, pues suele ocurrir casi siempre con los cantantes más antiguos, generalmente dueños de mayores recursos técnicos y expresivos).