Rupert de Hentzau escribió:
Me da la sensación que confunde usted cantar con dar gorgoritos. Partiendo de esa base, comprendo perfectamente que lo de cantar en Wagner sea un sacrilegio, y que por tanto ese nefando placer sólo pueda adecuarse a obras de baja estofa como
Lucia y demás ralea

. Lo que ocurre es que, en realidad, cantar es algo mucho más amplio que dar gorgoritos. Cantar es expresar a través de un texto musical infinidad de posibilidades, de emociones, de conflictos, de ideas… en fin del ser humano y sus circunstancias. Y desde luego hacerlo con rigor musical y con un mínimo asentamiento técnico.
Tampoco sé muy bien dónde está escrito que para salvaguardar toda esa parafernalia wagneriana (que llevada al extremo por algunos serguidores del de Leipzig, termina por resultar cómica) haya que dar de lado al canto. Me parece a mí que no es incompatible. Digo más: cuanto mejor sean los mensajeros con mayor fidelidad llegará el mensaje. No entiendo cómo se puede gozar tanto con los mil matices y los mil enigmas de la parafernalia weagneriana que desentrañan los genios escénicos, y luego darles igual que la parte cantada se haga a grito pelado por depredarores canoros de tres al cuarto

.
Tiende Ud., me imagino que en aras a fortalecer su argumentación, a poner en mi boca palabras que no he utilizado (antes lo del "canto opcional", ahora lo de "sacrilegio"). No es para nada esa mi posición, pero como ya ha expuesto
Le Gouverneur (mucho más elocuentemente que yo), reducir los acercamientos a las obra de Wagner (y más aún, en Bayreuth) a si se ha cantado bien o mal, es simplificarla y empobrecerla.
Y realmente no sé a qué parafernalia se refiere Ud. "Parafernalia" en Bayreuth hubo en unos años muy oscuros, en los que la obra de Wagner y este teatro fueron secuestrados por una banda de desalmados (algunos, miembros de la propia familia). Pero acercamientos críticos e innovadores (unos muy exitosos, unos menos, y unos rotundos fracasos), no son "parafernalia", son aprovechar las infinitas posibilidades que ofrecen las obras del canon y las características del teatro y de esta cita anual. Y no nos equivoquemos: por mucho que nos guste
Lucia (un título que yo sí traje a colación en un post anterior, y del que, personalmente, puedo disfrutar mucho), hay pocos elementos en esa obra, más allá del canto, que permitan una reflexión y un análisis profundo.
Ya para concluir: anoche, a altas horas de la madrugada

, el apreciado forero
Gruberoviano me preguntó mi opinión sobre Wagner vs. dos otros operistas muy relevantes, y mi respuesta fue inequívoca y tajante. La mantengo, pero me trato de explicar mejor: creo que todos tenemos derecho a disfrutar de lo que nos apetezca, y por las razones que nos apetezca, pero defender los gustos de uno tratando de elevar de forma injustificable el valor artístico y cultural de ciertas obras y creadores, es un error. A mi me gusta mucho Andrea Camillleri, pero no por ello voy a decir que está al nivel de Marcel Proust. A mí me gusta mucho
Tosca (de hecho, me la sé casi de memoria), pero no diré nunca que es comparable a
Parsifal. Y muchos comentarios aquí vertidos parecen querer de alguna manera valorar la obra de Wagner (y la manera en la que ésta se interpreta en Bayreuth) de la misma manera que si quisiéramos valorar
En Busca del tiempo perdido con los mismos parámetros con los que hablamos de
El Comisario Montalbano...
Saludos cordiales,