|
Aunque con un poco de retraso, comento brevemente el Falstaff en la Opera de Amsterdam del pasado fin de semana, el domingo 22 de junio.
Sensación agridulce, ya que a priori se juntaban muchos factores que de funcionar nos hubieran llevado a una tarde memorable. Falstaff, Carsen, Gatti, Maestri, Cedolins, Barcellona y ademas, la presencia en el foso de la mejor (o una de las mejores) orquesta del mundo. Y sin embargo, se quedó en una muy buena tarde, pero no excepcional.
Esta vez sí que acierta Carsen. Magistrales primeros 2 actos donde nos trae la acción a la Inglaterra de los años 50. Con un excelente vestuario de Brigitte Reiffenstuel, elegante y colorista, la escenografía de Steinberg es preciosa, toda ella en la Giarrettiera, donde pasamos de la habitación de Sir John, al salón del hotel llega Mrs. Quickly, o al restaurante donde se presentan las comadres. Un punto superior si cabe es la escena de la cocina, sueño de cualquier cocinilla que se precie. Si embargo, el tercer acto no está a la altura, ni en la cuadra en la que Falstaff se confiesa con un caballo, ni en la escena del Parque de Windsor, aunque es verdad que el final funciona de nuevo.
No se si fue culpa de donde estaba sentado, en el lateral izquierdo del patio, pero no me acabó de convencer ni la orquesta ni Gatti. En el caso de la orquesta es verdad que de todos los grandes compositores de la Historia, probablemente sea Verdi al que menos ha interpretado. Pero la orquesta que solo dos días antes mostró su habitual nivel de excelencia en el concierto que dio en el Concertgebouw bajo la batuta del compositor británico George Benjamin, aquí no me acabó de llegar. Evidentemente estuvo muy bien tocado, pero el sonido no empastaba en ningún momento y quedaba bastante lejano a lo que esta orquesta es capaz de dar. Quizás (espero) en las localidades centradas de los pisos superiores se oyó mejor. Con Gatti algo similar. Nunca fue santo de mi devoción ni en su aclamado Parsifal que le pude ver en 2010 en Bayreuth, pero le reconozco eficacia y buen nivel general. Aquí dirigió de memoria una versión viva, pero no chispeante. Se notaba una complicidad tremenda con los cantantes en el escenario, y se le notó que disfrutaba y acompañaba teatralmente todo lo que ocurría en el escenario, pero como digo, se me quedó corto.
Vocalmente, solo Maestri y Barcellona estuvieron a alto nivel si hablamos tanto desde el punto de vista vocal como interpretativo. El primero fue un excelente actor para un papel que domina como pocos. Lo vive de principio a fin y tu te lo crees. Cantó con gusto, con matices y con fraseo bufo, aunque la voz me volvió a parecer pobre, sin graves, y con agudos afalsetados. Barcellona es un poco lo mismo. Excelente como actriz, se lo cree de principio a fin, y canta muy bien, aunque a la voz le falta algo de empaque. También me sorprendió positivamente la Nanetta de la para mi desconocida Lisette Oropesa, quien hizo los mejores sonidos de la tarde, aunque con una voz ligera ligera. Correctos la Alice de Cedolins (quien la ha visto y quien la ve), El Ford de Cavaletti y la Meg de Beaumont, y algo menos el Fenton de Paolo Fanale. Cumplieron el resto de comprimarios.
En fin, muy buen Falstaff, pero sin llegar al nivel de excelencia que al menos yo esperaba
_________________ Todo esta en la partitura salvo lo esencial. Gustav Mahler
|