Suelo seguir la ópera muchos ratos con los ojos cerrados, más aún cuanto más me gusta lo que escucho, es mi manera de apreciarlo mejor. También lo hago para apreciar mejor sabores u olores. Tiene una explicación científica, demasiados estímulos obligan a distribuir la atención.
Con las puestas en escena absurdas nunca me falta ese recurso, aunque me fastidia un montón que los directores de escena casquen sus historias paralelas al público que siga la escena al dedillo para enterarse, apropiándose de la obra de un autor que la ha concebido con otro fin, como las larvas de mosca que eclosionan en los bichos donde su madre mosca ha puesto sus huevos para aprovecharse de los nutrientes de otros seres vivos detrozando su organismo al surgir. Me fastidia el parasitismo en general.
Por otro lado la preponderancia dada a la escena suele chocar con criterios musicales, como la elección de cantantes por su físico antes que por su adecuación y cualidades vocales y musicales. Eso es otro hecho.
Pero bueno, si hay que decir que si te importa poco la acción escénica comparado con la acción musical no te deberías quejar mucho y lo resuelves no fijándote en lo que pasa en el escenario pues vale. Yo mientras no me hagan meter la cabeza bajo el agua me conformo.
Aquí una Tetralogía que parece baratita y muy reciclable por si le gusta a Gouverneur 