Yo también asistí a la función de ayer sábado, 14 de junio, la segunda de las tres programadas por el Teatro Real de esta auténtica POMA que es
I vespri siciliani. Si contiene algún fragmento vulgar es claramente intencionado,

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Piero Pretti, el protagonista, me pareció un buen tenor. Me gustó, pero creo que le falta empuje para el papel de Arrigo, en general, y tampoco estuvo sobrado de salero y agilidad en la
arietta del quinto acto. Sí es verdad que posee buenos agudos, que son el pan del tenor, y que no desafina como otros, pero flaquea en el grave, el fraseo no es nada del otro mundo y al timbre le faltan brillo y belleza.
Julianna di Giacomo, Elena, fue la mejor cantante sobre el escenario, braveada con justicia,

. Magnífica.
Temía al tercero en discordia, Vassallo, pero no me disgustó. Sacó adelante uno de los papeles para barítono más bellos del repertorio operístico.
Furlanetto se marcó un par de graves de categoría, pero, en general, más que cantar declamó, dulcamarizando bastante ese otro grandioso papel que es el Giovanni di Procida.
El coro cantó bien, pero ahí faltaron algunos decibelios, no sé si porque estaban tan al fondo del escenario o por qué.
Los comprimarios cumplieron su cometido con dignidad. De los tres que cantan más, mejor Di Paola (Ninetta) y Lozano (Danieli) que Tójar (Bethune).
El Teatro presentaba bastantes sitios vacíos. Una lástima, pero no hay mal que por bien no venga ...
En cualquier caso, una tarde de Ópera bastante disfrutable, en buena compañía,

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¡Viva Verdi!