Como es sábado y tengo tiempo y sé que por lo menos Wozzeck lee lo que escribo

, pues me he puesto a escuchar a Schubert otra vez:
Schubert and The Nocturne II (Walker & Johnson)
Este disco está nuevamente dedicado a los nocturnos. Como ya dije, Schubert era capaz de una gran variedad de estilos nocturnos, tenía gran afinidad con la noche y el sueño y poseía una especial habilidad para dibujar múltiples atmósferas y colores. Las interpretaciones de Walker son correctas, matizando las canciones con sutileza y delicadeza.
El programa empieza con la primera versión de
An den Mond (uno de los poemas más hermosos de la literatura alemana – en mi firma podéis leer la primera estrofa). Es una canción estrófica, pero a pesar de eso capaz de describir los sentimientos más diversos: arrebato, arrepentimiento, resignación... La melodía, tierna y tranquila, es de una perfecta simplicidad.
Stimme der Liebe es un Lied lleno de pasión, en el que se puede escuchar el movimiento de la naturaleza, sentir la vitalidad de una noche veraniega.
La canción
Die Mondnacht anticipa a Schumann o Strauss, la línea vocal es flexible y ondulante, el tono anhelante y apasionado terminando en un intenso climax.
An den Mond in einer Herbstnacht es una pequeña cantata en la que se mezclan el estilo italiano y el alemán y que reflexiona sobre la fragilidad humana y su aceptación. La melodía recuerda al Caro mio ben de Giordani.
El
Wiegenlied D 498 es una nana que canta la madre a su bebé muerto. La melodía es tierna y consoladora, reflejando la gratitud por la vida, aunque ésta sea breve.
Ständchen (Zögernd leise) es una encantadora serenata para mezzo y coro con una melodía irresistible.
Berthas Lied in der Nacht es una balada gótica que utiliza un poema de Grillparzer, extraído de su obra Die Ahnfrau (en la que se narra la intervención de un fantasma en el affair de Bertha con Jaromir von Borotin, que son, aunque ellos no lo saben, hermanos). La música es misteriosa y ominosa, llena de angustia y de magia en la segunda parte.
El Lied más destacado de este disco es
Erlkönig. Es una balada que cuenta una historia llena de suspense con una gran economía de medios. Funde arioso y recitativo en una unidad de gran profundidad. El ostinato del acompañamiento es de un ritmo intenso que no decae en ningún momento, creando una impresionante tensión. El recitativo final con las palabras “war tot” seguidas de dos acordes en el piano es de un efecto devastador. Schubert describe con precisión el terror del niño y los intentos del padre por esconder su propio temor ante la muerte del hijo. La descripción del rey de los elfos es siniestra, es un cruel psicópata, dulce y de maneras exquisitas que disfruta con las torturas más refinadas. Sarah Walker matiza los distintos personajes y el narrador, pero sin llegar a las cotas de los grandes intérpretes de este Lied. Por ejemplo, Fischer-Dieskau utiliza un timbre escalofriante para caracterizar al rey de los elfos, lo mismo que Schwarzkopf, que dice la frase “so brauch ich Gewalt” con una maldad insuperable.