Me recuerda a la escena aquella de El club de los poetas muertos en que tienen que medir un poema hallando el área de un cuadrilátero con base su importancia y altura su perfección técnica. Si Norma no llega a un 7...
Carl Tunner escribió:
Tampoco entiendo que los Wagnerianos tan defensores de la orquesta prevaricante no aprecien la sublime orquestacón Pucciniana.
Yo he oído que Puccini es cursi, que Verdi es folclórico, que Wagner es un coñazo y que hay más música en no sé qué canción de los Beatles que en toda Andrea Chénier. Parecerá una pregunta inocente, pero, ¿qué necesidad hay de infravalorar a los que no son nuestro favorito? ¿No es mejor ser el más grande entre grandes?
Los viajes espirituales no están ni en la batuta ni en la partitura, están en uno y si alguien lo vive con Parsifal genial, y si yo lo vivo con Turandot igualmente genial. Podría escribir (es decir, podría poner aquí lo que he escrito) páginas y páginas sobre lo que verdaderamente significa Turandot habiendo sido compuesta en los años 20 en Italia y por un Puccini anciano que vive en un mundo tan distinto de aquel de su juventud en el último tercio del XIX. ¿Para qué? Al final, por mucha complejidad psicoemocional que el autor quiera ponerle al asunto, la cosa es que sea capaz de transmitirla al personal. Y todos los grandes lo consiguen, pero no con todo el mundo.
Resumiendo, que lo que me repatea es la condescendencia con la que algunos (y no va por ningún forero, conste) tratan a los que, a su juicio, no "alcanzamos a entender" la grandeza espiritual y la profundidad de la obra de Wagner. Oigan, yo no les digo por activa y por pasiva que en los tres minutos del sacrificio de Liù hay más amor verdadero, humano y doliente que en la inmolación de Brunilda, cosa que opino. Yo no les voy teorizando sobre que lo humano y terrenal es lo verdaderamente divino. Porque cuando uno respeta, valora lo respetado, si no eso se llama tolerancia.
PD: esto es un foro de ópera y estoy hablando exclusivamente de eso, desdramaticen todo lo que acabo de decir. Ser un wagneriano condescendiente con los simples mortales (que no es que los sean todos) no dice nada de uno como persona.