Naaman escribió:
PD Estoy esperando crónica del Platée del día siguiente, también de Carsen,( me lo pasé pipa )
¡ Quoi Quoi Quoi Quoi ¡

Ulyyyyyyyyyyy

Pues sí, estuvimos en la "incomparable Platée".
Fue sensacional, todo funcionó.
Los cantantes estuvieron estupendos, menciones especiales para Cyril Auvity como Mercurio y Marc Mauillon como Cithéron. Mención especial dentro de las menciones especiales para el tenor Marcel Beekman que estuvo maravilloso como la "ridícula náyade" Platée. Hizo absolutamente suyo el personaje y extrajo del texto todos los matices cómicos. Lo grotesco se veía salpimentado sin solución de continuidad con algún trino o filado de sorprendente calidad, cosa rara en los papeles que requieren de vis cómica, entendida ésta a menudo como un tirar el bel canto por la borda.
Sin duda a Simone Kermes hay que darla de comer a parte. El papel de La Locura es como una especie de estrella extraterrestre en Platée, y el ver a la Kermes disfrazada de Lady Gaga bajando las escaleras de la Maison Chanel fue extragnamente justo, locura elevada al cubo.
Temía por la parte puramente musical, pero lo cierto es que no fue catastrófico ni mucho menos. Es cierto que Kermes no es muy ortodoxa para según que cosas. A veces el fiato la traiciona en las tiradas largas y tiene que cortar y respirar. Otras veces inicia la frase con una especie de maullido bastante reconocible (lo llamo maullido pero es como un crescendo en el que la voz está al principio desimpostada y completamente blanca). Esta mezcla de fallos de base, unidos a manierismos (tal vez destinados a ocultar esos fallos) me recordó a Poplavskaya (la vez que la oí en Traviata). Lo curioso es que uno no sale con la sensación de que es una mala cantante, sino una cantante "personal", con su "manera" de cantar, como la tienen en el fondo todas las grandes (Bartoli, Gruberova...). Supongo que esto, unido a su carisma escénico explican el éxito de esta segnora. En la parte central del aria de La Locura que es de un lirismo absolutamente sublime Kermes estuvo MUY bien, cantando con gran delicadeza. En fin, una cosa rara. Perdonen la excursión.
Les Arts Florissants para variar estuvieron también muy bien, como no podía ser de otra manera en este repertorio. Segnalemos que a la batuta no se hallaba William Christie, quien está convaleciente (si alguien sabe algo, que lo cuente, porfa), sino Paul Agnew, director adjunto de Les Arts Florissants e intérprete ya icónico de la propia Platée.
La puesta en escena de Carsen fue redonda:
Júpiter era Karl Lagerfeld; Juno, Coco Chanel; La Locura, Lady Gaga y Madonna; y Platée...
El concepto estaba trabajado para crear un espectáculo sin grietas. Desde los primeros instantes, donde Carsen sumió a la Opéra Comique en mil destellos plateados y azules para crear el ambiente acuático de la obra, hasta el impactante final (a mí Platée siempre me hace pensar en la película Carrie) entre lo trágico y lo ridículo, Carsen firmó una mise en scène donde todo estuvo en su sitio, abriendo la obra a multitud de lecturas, desde las más literales sobre el mundo de la Moda a otras más amplias sobre la sociedad, lo humano e incluso lo divino, si me apuran.
Maestro!





Para redondear tan maravillosa tarde, en el entreacto recibí la visita sorpresa en mi loge de un hombre que irrumpió en ella y me miró fijamente medio sonriendo. Era Naaman, con su habitual luz. (Quería escribir que "entró un rayo de sol" o algo por el estilo, pero no voy a escribirlo porque es una cursilada.)
Me alegró un montón verte!
Quoi! Quoi! Quoi! Quoi!
