
La primera vez que escuché esta ópera no me hizo tilín, pero en la segunda cata mi estima por ella ha aumentado bastante. Quizás por ser más una ópera de conjunto y no tanto de arias individuales -exceptuando las escenas de Bolena al principio y final de la ópera, que ponen los pelos de punta, creo que los números más inspirados de esta ópera son duetos, tercetos, concertantes, etc.-, no me había fijado mucho en ella hasta ahora. Además el papel del tenor es muy corto

y creo que en esta grabación además está amputado. Pero bueno, al final me he animado a reescucharla y ha merecido la pena. Me ha gustado que el reparto está bastante bien, no solo es Callas la que corta el bacalao. Incluso Rossi-Lemeni, de voz áspera y algo falto de rotundidad está en su sitio y cumple como Enrico VIII. Gianni Raimondi (Percy) canta un poco fuera de estilo, no siempre se encuentra cómodo y se le nota forzadillo a veces. Pero con Raimondi casi siempre me ocurre lo mismo: dan igual los defectos, los compensa con esa voz tan bella y bien colocada. Que no fuera un tenor proclive a los matices vocales, no significa que no supiera colorear su canto: lo demuestra en los preciosos concertantes Io sentii sulla mia mano y In quegli sguardi impresso del primer acto. Muy bien Simionato (Giovanna Seymour), en un papel exigente en lo vocal pero que luce poco al lado del de la protagonista. Quizás algunos momentos de coloratura podrían estar mejor pulidos, pero su intenso retrato del personaje es admirable. Y la Callas, pues una maravilla. Que la voz está algo oscilante y chillona en algunos agudos, pues vale, pero lo demás es de un gusto exquisito. No soy muy dado a emocionarme con sopranos, pero se me ponen los pelos de punta cada vez que la escucho en esta grabación. El público de la Scala se vuelve loco y ni la dejan terminar el agudo final de la romanza Al dolce guidami, de lo que les gusta. Los secundarios sólidos y vibrante la dirección de Gavazzeni.