
Escuchando este Siegfried. Thielemann me tiene impresionado. La lectura me parece personalísima, pero puesta al servicio del drama por alguien que lo conoce en profundidad. La claridad de la orquesta y el fuego que le imprime son arrolladores; todo el primer acto de este Siegfried adquiere con él una energía que lo aleja del recitativo constante para adquirir dramatismo e intensidad. Sorprendente me han parecido los tempi de la Canción de la Forja, rubateada tal vez en exceso pero de forma enormemente eficaz. Hasta ahora, escuchadas Rheingold y Valquiria, tal vez sea Siegfried la que más me ha sorprendido, probablemente por ser la más difícil de defender (en mi opinión) por su carácter.
Las voces, que casi pasan a un segundo plano, van desde un absurdo Stephen Gould como Siegfried, que no puede con el papel por ninguna parte, a un buen Albert Dohmen, a años luz de los grandes Wotan pero mucho mejor que muchos Wotan de las últimas décadas y un estupendo Gerhard Siegel como Mime. No opino de Linda Watson, porque aún no he acabado de escuchar y Siegfried no se ha encontrado siquiera con el Viandante. En cualquier caso, necesitaba descargar el subidón que me ha dado Thielemann por alguna parte.