Alberich el Negro escribió:
¡Ya estamos! Había entrado yo en el foro únicamente para...
Hombre, Herr Alberich, ¡cuánto tiempo!
Baldassare escribió:
La idea de que un regista tiene que explicarnos su visión de la obra que monta debe ser tratada con cuidadín. Veamos qué pasa en la música instrumental ... En el montaje, hay un galimatías.
Tengo que volver a disentir de su opinión, Sr. Baldassare. En la música instrumental hay un (bendito) galimatías de campeonato. Escuche la
Gran fuga interpretada por el Mosaïques, por el Amadeus, por el Melos y por el Tokyo, y ya me dirá si no son cuatro mundos diferentes. Eso, sin necesidad de escuchar la versión orquestal, en la que a su vez las versiones de Furtwaengler, de Klemperer, de Bernstein o de Previn nos llevan cada una a mundos diferentes. Ninguna unanimidad veo hoy por hoy en cuanto a la manera en que ha de interpretarse la música instrumental. Desde versiones con cortes, hasta otras que hacen todas las repeticiones prescritas en las partituras, hasta otras que hacen solamente algunas. Beethoven o Brahms con instrumentos de época o con instrumentos modernos. O terceras vías como la de Chailly. ¿Cual es el orgánico adecuado para interpretar la
Cuarta de Brahms? No veo unanimidad ninguna; y es más, me gusta no verla; puedo apreciar las virtudes de versiones muy diferentes entre sí. Mis primeros discos de Beethoven fueron los de Karajan, soy un fetichista de lo que convencionalmente se entiende como
sonido alemán, pero disfruto como un poseso escuchando versiones como las de Harnoncourt o Gardiner que se alejan considerablemente de ese resultado y, lo que es más importante, de ese ideal.
Lo que me lleva a enlazar con el tema de las direcciones de escena. Me pregunta cual es mi ideal en este aspecto. Le diré que ahora mismo mi ideal está muy cerca, por no decir que coincide, con lo que ha escrito Sutherliano.
Sutherliano escribió:
El final lo único que importa es que hay cosas bien hechas, y cosas mal hechas, así seamos "fieles" o "infieles" al texto, las presuntas intenciones o la música de la obra.
La única vez que me ha salido de un teatro porque
no podía soportar la puesta en escena fue con el
Don Giovanni de Bieito. En el
Don Carlos de Konwitschny, fui de los que abuchearon a pulmón pleno. Hoy no le digo que braveara tales montajes. Pero es cierto que mis opiniones y mis gustos en esta cuestión poseen la misma estabilidad que coherencia y que prudencia, es decir, más bien poca. Algunas de las puestas en escena más bellas y conmovedoras que he visto en los últimos tiempos han sido el
Boris Godunov de Bieito o la
Frau ohne Schatten de Warlikowski. O la
Rusalka de Herheim. Me fío de lo que me dicen mis tripas, y ya está. He llegado a la conclusión, y este es mi punto de vista en este momento, de que lo importante no es que el planteamiento del montaje sea
tradicional o
modernista; lo importante es que sea un trabajo de calidad, que esté bien hecho, y sobre todo,
que me diga algo. A la ópera no voy para ver memeces por verlas, pero tampoco para ver postalitas navideñas. Quienes se empeñan en reducir por necesidad la parte visual de la ópera a cuatro postalitas niegan la realidad y niegan el tiempo, y el tiempo, como bien dice la Mariscala, es cruel con quienes se niegan a reconocerlo.
Baldassare escribió:
Król Roger. Cree Vd. que fue un buen montaje?
Sí. Una historia potente, ambigua y ambivalente, en la que tanto importa lo que se dice como lo que se calla, que fue narrada con unas imágenes potentes, ambiguas y ambivalentes, en las que tanto importaba lo que se veía como lo que se sugería. En cuanto a los Mickeys en gayumbos (¿se escribe así?), no creo que haya que buscar una explicación literal. Aparecían en el último tramo de la obra, cuando la corte del Rey está bajo los efectos del estro dionisiaco del Pastor. Cosas peores se pueden hacer en una fiesta dionisiaca que vestir ese tipo de indumentaria. En todo caso, el simple hecho de que años después de ver esa imagen, la misma permanezca en nuestra memoria, quiere decir al menos que era lo suficientemente perturbadora como para quedarse allí instalada.
Por otra parte, dice que los estímulos visuales son en este tipo de planteamientos tan intensos que le impiden concentrarse en la música. Creo que comprendo lo que quiere decir; me recuerda a la crítica que escribe Arturo Reverter en scherzo sobre el
Tristan del Real. Pero le doy la vuelta al argumento. Lo que pienso es que eso denota que el director de escena ha logrado su propósito; ha conseguido que la parte visual del espectáculo
cuente para el espectador. Y en algunos casos como estos dos mencionados, que se quede además madurando en su interior.
Por cierto, el hilo creo que se titula
Alceste en el Real, o algo por el estilo.
