Por supuestísimo que vivan los abuelos como Plasson, y ojalá que no cancele nadie, mi comentario era solamente un ponerse la venda antes de tener la herida, un poco banal si quiere.
En cuanto a lo de las versiones de concierto, yo estoy totalmente de acuerdo con lo que ha escrito Wanderer.

Las óperas son obras para la escena, y por tanto se deben presentar escenificadas. Así de sencillo. El argumento que pueden esgrimir los programadores de "así sale más barato" o "así atraemos al divo Xyz", creo que los aficionados no lo debemos aceptar. Porque en definitiva no es más que una componenda. Ciertamente, en el proceloso y variopinto mundo de las versiones de concierto hay muchas variaciones, desde aquella para mí más bien detestable en que los cantantes se presentan en smoking, aferrados a sus atriles, pendientes de sus partituras y sin apenas interacción, con la orquesta por detrás de ellos; hasta otras en que se introducen elementos escénicos que pueden ser tan simples como un tiesto con flores, como la Iolanta de la Netrebko, donde además los cantantes se movían por el escenario con una cierta libertad, sin partitura y generando una cierta ilusión teatral. Yo a una versión de concierto le pediría cuando menos que la orquesta estuviera en donde le corresponde en un teatro de ópera, que es en el foso; y que los cantantes actuaran sin partitura.
Además de lo cual, habría muchas otras soluciones intermedias, como puestas en escena itinerantes hechas más o menos a la medida del div@ que quisiera itinerar con ellas, puestas que consistieran simplemente en cuatro telones pintados y vestuario a base de gabardinas, mises-en-espace... qué sé yo. Todo menos la "versión de concierto". No a la "versión de concierto".
Me voy pitando a escuchar a Savall interpretando música iraní, que no sé si es más o menos filoesnobista/gafapastil que escuchar un Devereux en concierto, pero tampoco me inquieta.
