Inenarrable, Tremenbunda, fascinante, fabulosa, sensacional, deslumbrante....la Elektra de Thieleman en Dresde. La monda en verso alejandrino.
Aún sigo flotando.
Y ¡Qué reparto! Menuda Elektra se canta e interpreta la Hertlizius. Los críticos de esta soprano, que se la vayan envainando. Una Hochdramatische sopran de raza. Desde la Marton y la Bèhrens no se ha visto una Elektra igual. Una voz con decibelios, timbradísima, caudalosa, con esmalte, con metal, bien apoyada, que supera la orquesta Straussiana con una facilidad insultante y que llega al final con la sensación de que podría cantarse una Salomé a continuación. Y con una garra, una personalidad, una entrega ¡un par de ovarios!
Meier, Schanewilms, Pape... un lujo Asiático y lo de Thielemann y la Staatskapelle de quedarse con la boca abierta. Transparencia, morbidez, refinamiento tímbrico, para que como quería Strauss se pueda cantar con blandura, con luz, con ductilidad, haciendo pianos y no berreando. Una orquesta con un sonido compacto, equilibradísimo, capaz del pianisimo más camerístico al estallido más apabullante. Contrastes, deslumbrantes juegos de dinámicas y una tensión teatral casi insoportable. De esas funciones inolvidables por las que yo no cambio casi nada en la vida.
Y además pude ver la
Madonna Sixtina de Rafael. Eso sí, un frío espantoso. 14 bajo cero (no sé cómo la gente puede vivir aquí

), pero mereció mucho la pena.