Kandaules escribió:
La verdad es que Sorozabal, como dice un amigo, es mucha barbaridad. Cada cosa que le oyes te atrae, y la mayor parte de lo que repites, te das cuenta que no te equivocaste y que es material de primera. Solo en "la del manojo de rosas", además de ritmos clásicos hispánicos como habaneras o pasodobles, va mucho mas allá, al encuentro de otros que en esos años llegaban del otro lado del charco como swing o fox-trot, y que le hermanan directamente con ciudades como París o Berlin, donde éstos hacían furor entre gente como Krenek, Korngold, etc, que luego los nazis prohibieron y convirtieron en "degenerados".
Me autocito

: "
la grandeza de Sorozábal y su mayor aportación al género reside en su extraordinaria capacidad de renovación, pero partiendo siempre desde la esencia misma del género. Lo viste y lo transforma de arriba a abajo, pero el "cuerpo" sigue siendo reconocible". Hay que tener en cuenta que el caso del maestro donostiarra es muy especial dentro de los compositores dedicados a la zarzuela. Sorozábal estudió en Alemania (Leipzig y Berlín), un destino completamente desusado, puesto que lo más habitual, dentro de que las salidas para estudiar en el extranjero no eran lo más común entre los compositores del género, era ir a París o Roma, como hicieron Giménez, Chapí o Bretón. El caso es que la Alemania de los años veinte y principios de los treinta era un torbellino en todos los sentidos, y Sorozábal supo sacar un provecho extraordinario de todo aquello, que unido a su descomunal talento sirvió para insuflar nuevos aires al género zarzuelístico. En mi opinión, es un compositor que se engrandece con cada escucha.
Carl Tunner escribió:
Ni el género operístico al que adoro, ni ningún momento por más sublime que sea de cualquiera de los grandes repertorios y períodos de la música, me hacen sentir la dicha, la emoción, los calambres, la piel de gallina, que cualquiera de los grandes momentos del mundo de la zarzuela.
Yo creo que eso se puede deber a las connotaciones sentimentales que para muchos de nosotros tiene esta música. En mi caso, es la música de mi infancia, pero conozco muchos otros casos: un amigo mío se emociona profundamente cada vez que me acompaña a ver una zarzuela, porque recuerda las melodías que oía cantar a su madre. En fin, no cabe duda de que ese componente extramusical (y poco objetivable) le da un encanto muy especial al género

. Intuyo que quizás le puede pasar algo parecido a los italianos con el género operístico más popular y sus compositores de cabecera.