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Pues yo estoy repasando Huckleberry Finn. Para mí hay dos clases de buenos escritores: aquellos con los que uno se puede ir a vivir y aquellos a los que gusta visitar unos días. A Twain lo visito de vez en cuando, lo paso muy bien y luego procuro no verlo en algunos meses.
Yo no sé si Huck es la mejor novela americana de todos los tiempos, como dijo, más o menos, un cazador. Si los libros son lugares, creo que en Huck uno está bien (por unos días). Te llegan sabores a mint juleps servidos en vaso de metal. Y a estar vestido con un traje claro en medio de un nocturno calor húmedo, y a vago olor a tabaco, a cigarros no muy fuertes, dulzones. Y desde luego a una humanidad deliciosa, previa a la existencia de la televisión y de internet. Que un libro te traiga sabores así, mientras te preguntas si es bueno o malo, es algo, me parece, entre suficiente y admirable. También es muy moderno, creo, muy de ahora. Eso, desde mi punto de vista, pudiera ser más un defecto que una virtud, aunque si es actual (de 2013), al menos lo fue unos 125 años antes que los verdaderos actuales (los de 2013).
Leo por ahí: '... pertenece a una raza ya extinguida de escritores, anteriores a la crisis del lenguaje que sacudió con extrema violencia el siglo XX , para quienes narrar era algo tan natural, espontáneo y poco sofisticado como hablar, respirar, comer, beber o pescar truchas con la mano'. (Eloy Tizón en Revista de Libros). Seguro? Existió alguna vez una raza así? Creo que le confude la pose, a muchos les confude la pose de los autores, la de Twain, excelente, es una de las más poderosas a ese respecto.
No sé si se puede escribir una narración de 100,000 palabras espontánemente, parece un poco raro. La hiciera como la hiciera, nos dejó un apreciable caso de ingenio, instinto y hallazgos importantes, envueltos en abundante descuido que no molesta apenas.
_________________ Et O ces voix d'enfants, chantant dans la coupole!
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