
Como mi vocación de servicio público no tiene límites, en los últimos días he estado escuchando a fondo este disco kermesiano dedicado al bel canto. Intuíamos el destrozo, pero al ser un disco de estudio imaginabamos otra cosa. Nada más lejos.
Simone Kermes es un claro ejemplo de la actual escuela de canto barroca. Aparece aquí una soprano ligera ligerísima, limitando con el bizqueo, que emíte soniditos blanquecinos, lívidos y sin vibrato (que parece abominar) en una imitación contratenoril sin parangon. Los registros son tres extraños entre sí, desimpostado el grave (divertidisimos los sonidos que saca en la escena de Odabella!), centro asperísimo y artificiosamente inflado y agudines rotos y gritados. La coloratura se resuelve en un ulular inconexo. Se puede pensar que a pesar de ésto, Kermes podría hacer un trabajo "teatral" importante. Tampoco, a ratos amanerada hasta la exasperación, mezcla éso con momentos de imitación a una Maria Caniglia setentona. Un mejunje.
¿Sobre el contenido? Pues uno de los más demenciados y divertidos que se pueden encontrar. Desde las arias de la Reina de la Noche, en las que no pone un agudo en su sitio, pasando por el aria de salida de Linda di Chamounix, donde parodia en plan
Tu cara me suena a Joan Sutherland o el belló rondó de Betly, indecentemente cantado. Mención aparte merece un "Casta diva" que OLE canta en la tonidad original y del que sacamos una idea: ¿se puede cantar Casta diva sin tener idea de canto legato? Ecco la prova. Agudines directamente en falsete. Momentazo también la preghiera del Maometto II, que tiene tela telita tela. El top del top, la cereza de la tarta, la almeja del lingüini lo encontramos en las sendas escenas verdianas de "I masnadieri" y "Attila". Si tienen oportunidad escuchen la dramática entrada de la orquesta en el corte de Masnadieri, ahí hay verdadero fervor barrokari, a partir de ahí, no puede salir nada bueno. La escena de Attila, clarísimo ejemplo del canto de sbalzo verdiano, está trufada de chillidos interpolados a lo largo del aria.
Según he podido leer alguna crítica, en Alemania y Francia estan ENCANTADAS.