Es bastante normal en las óperas de este estilo, hablo de esas que "no son un éxito de público", que se hagan de un tirón, sin pausas. No se compliquen ni nos hagamos líos mentales: la única y exclusiva razón de ello es evitar en el entreacto un descomunal éxodo. No hay otra razón. Es verdad que sale mucha gente durante la función, pero hay una gran parte del público que aunque está deseando largarse ante tal castigo para sus oídos y ojos, aguantan hasta un final de acto o incluso de toda la función ya sea por no molestar al resto, por reparo a hacer demasiado ostentosa su marcha, o por que simplemente, como sería mi caso, tiene como lema nunca abandonar el barco hasta el final por mucho que se esté sufriendo abordo.
Evidentemente, incluyendo un entreacto o dos, toda esa gente también se iría además de los que ya de por sí lo hacen sin temor ni reparo alguno durante la representación.
El ejemplo claro de eso fue, por supuesto, la "Gran Nada", que ya claro, meter a un tío en un polideportivo cinco horas seguidas y sentarle para ver nada mientras sus oídos son torturados sin que pueda levantarse ni a mear ya creo que no está en la mente de nadie. Las consecuencias, fueron las lógicas: durante la interminable función, decenas de abandonos, y en cada entreacto, se sumaban otros cientos. Ante tales síntomas, y también siendo todos conscientes que además de esos, hay otros muchos como yo, que por nuestra religión no abandonamos (me quedé hasta el final junto con otros pocos, tan solos y tan raros ya como unos pingüinos en Ibiza), llegan entonces las conclusiones de simplemente "no estar ante un éxito de público", de "was nearly filled" (cuando se dejan sin vender cerca de 400 entradas por función... pero bueno), de "no desertions", etc..
Lo bonito de todo esto es que cada cual puede hacer la lectura del asunto que quiera y sacar sus propias conclusiones.
Y ahora es cuando viene alguien y dice que la verdadera esencia de no contar con un descanso es que supondría un paréntesis inadecuado para la idea metafísica de la lucha del hombre contra sí mismo, que es un todo, porque así podemos llegar a entender, siempre sin olvidarnos del budismo, que tal como decía Hegel, ... sí, sí, claro.
O también ahora es cuando alguien me viene a comparar este título, el Don Quijote, el Corvo Branco y demás "no éxitos de público" con "El Buque Fantasma" o "El Oro del Rhin" (de hecho, alguien ya lo ha hecho de forma indirecta...). Acepto el reto comparativo, pero solo con pasta de por medio.
Hagamos una representación de la "Conquista de Mexico" con un entreacto, y hagamos otra de "El Buque Fantasma" y metamos un descanso también. Nos ponemos en la puerta y contabilizamos la gente que se va yendo durante la función y/o el entreacto previsto. Si el número de personas que salen en la "Conquista" es inferior al resultante de las que salen en el "Buque" multiplicado por 20 (fíjense: por 20!!, y tengan en cuanta que el título de Wagner dura el doble casi que el de Rhim), yo pago. Si no, me pagan. Alguien aceptaría la apuesta? Pues evidentemente no, porque tiene las mismas posibilidades de ganar que el que apostó "canto" ante un "cara o cruz". Así que esa comparativa tan demagoga como ofensiva (alinear a Rhim con Wagner es una broma de mal gusto), también se la pueden guardar... a no ser que estén dispuestos a apostar, claro
