Gino escribió:
La verdad es que se nota que Mortier algo ha reflexionado sobre Verdi, pero todas sus conclusiones están retorcidas con prejuicios ideológicos. Existe esa inmensa compasión de Verdi por el género humano que no distingue de clases sociales, pero tampoco entre oprimidos y poderosos. Pero esta compasión no va a acompañada del optimismo ideológico que espera un cambio social, sino que nace de un radical pesimismo sobre los esfuerzos del hombre, ya sean los amorosos de padres, hijos y amantes, ya sean los políticos del poderoso (aun el opresor y malvado) y los del oprimido.
"Considero una esta vida una estupidez... ¿Qué es lo que va a pasar y qué tenemos que hacer? Si uno echa cuenta cuentas y totaliza, el resultado nunca será otro que el tristísimo y degradante de cero".
Efectivamente. Cierto es que algo ha reflexionado y se detecta en Mortier cierta admiración por el Maestro, pero, por ejemplo, para arrimar el ascua a su sardina, se limita a aceptar la habitual, reduccionista y fácil versión del fracaso del estreno de Traviata. Algo habría de la típica versión, pero mucho más tuvo que ver la floja interpretación de la obra. Verdi nunca estuvo contento con Fanny Salvini-Donatelli como protagonista y la prueba es, que apenas meses después, en el teatro San Benedetto de la propia Venecia, La Traviata fue un éxito clamoroso.
Y todo ello tiene plena relación con lo que explica Celletti en "Il canto". En el melodrama decimonónico no se puede limitar la valoración de una obra al mero y exclusivo estudio o análisis de la partitura, desligándololo o sin tener en cuenta
su ejecución, que era clave para la valoración, consolidación y permanencia de la obra.