Acabo de volver hace un rato de la Aida ofrecida esta noche en Bastille.
El título hacía la friolera de 45 agnos que no era representado en la Ópera de Paris (es decir, ni en Bastille ni en Garnier, aunque sí se había dado en el Stade de France, a lo megaproducción rollo Arena de Verona).
La dirección de Philippe Jordan ha sido resultona, bastante buena. Me ha faltado tal vez un pelín más de sensualidad en los momentos más impresionistas de la partitura (preludio al 3r acto, O patria mia). El coro, muy bien.
Dirección escénica a cargo de Olivier Py: la más floja de las que le he visto, aunque con algún momento poético, como siempre en él (la delicada bailarina con tutú durante la Marcha triunfal, mientras en los subterráneos se amontonan los cadáveres). Impresionantes los templos como de oro macizo. Estéticamente preciosa, carente de nervio, tal vez un poco frívolamente provocadora, pero pese a todo interesante.
Lucrecia García, como Aida, bastante bien. El fraseo es anodino, el canto en cambio es más que correcto. En algún momento cuando intentaba hacer un filado se le resquebrajaba la voz (me parece que le ocurrió 2 veces; otras, lo conseguía, o una messa di voce, y era muy chulo).
Si pudiera darle un consejo: te falta poner toda la carne en el asador, Lucrecia. O patria mia, mai più ti rivedrò. Fíjate bien: mai più ti rivedrò. MAI PIÙ TI RIVEDRÒ!!!!! Lucrecia, te das cuenta de lo que es eso? Es terrible. No puede ser que parezca que estés cantando el Adeste Fideles.
Robert Dean Smith, como Radamés: la voz llega, él también es aceptable. Consejo para Dean Smith: trabaja las dinámicas, esto no es gregoriano.
Elena Bocharova, Amneris, no la conocía de nada, notable.
Scandiuzzi, Ramfis, creo que bien, aunque ahora mismo no me apostaría la mano.
Murzaev, Amonasro, pal olvido, y esto sí que os lo aseguro.
Lo siento, nenes, me he ido cansando de escribir a medida que la iba haciendo
