Gruberoviano escribió:
A mí lo que me falla de Wagner es el Wagner libretista. Así, en general. Con razón producía sus propios espectáculos: a ver qué otro gestor o productor le iba a aguantar cinco horas de manera casi sistemática. Todas las óperas de cinco horas de Wagner PERFECTAMENTE podrían contar lo mismo en 2h45min... Vale que UNA te quede larga, pero superar las cuatro horas casi por sistema es un cachondeo...
Lo que digo: eso que usted señala es un poco producto de lo que he comentado hace un momento sobre la trascendentalidad y la necesidad de contar, de decir, de transmitir que tenía Wagner. El sajón, además, era un tío muy prolijo --hablaba mucho, escribía mucho---, generoso en la expresión y tendente a la facundia. Eso se nota en todo lo que hizo (texto o música).
Pero al margen de este factor inicial y algo anecdótico --que, no obstante, influyó mucho (pues es innegable que la personalidad de todo artista incide en su obra)-- no puedo darle la razón en su menosprecio hacia la labor libretística de Wagner y debo añadir que sus afirmaciones demuestran algo de desconocimiento sobre su método de composición y las teorías que elaboró para desarrollarlo en toda su extensión, prestando especial atención al tema de la prosodia de la lengua, al del tipo de versificación a utilizar, al de los llamados "motivos" o "temas" conductores (que están íntimamente relacionados con el texto del libreto y necesitan de una extensión para poder desarrollarse adecuadamente). Por otro lado, la necesidad de aportar al espectador suficientes datos en óperas que mayoritariamente abordan temas mitológicos o de leyenda --al contrario que otras obras más "terrenales" (pensemos, por ejemplo, en
Otello, Rigoletto, Tosca o
Cavalleria), donde se narran acciones concretas que transcurren bajo coordenadas espaciales y temporales bien precisas y determinadas)--, también contribuye a explicar este "exceso" verborrágico, esta necesidad de más texto para explicar lo que ocurre, pues ya se sabe que para hacer hablar a los dioses y los héroes son necesarias, la mayoría de las veces, muuuuuuuuchas más palabras de las que utilizaría un simple mortal...
(Verdi, por el contrario, era de no decir con dos palabras lo que se podía decir con una sola, tanto él personalmente, como en sus óperas).