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Estoy muy muy de acuerdo en lo que dice "Gruberoviano". Esa es a grandes rasgos mi posición al respecto de eso. Para nada de acuerdo pues con esos compartimentos estancos que glosa "siddharta" sin otra pretensión que querer atribuir conocimiento o ir de moderno, de guay o de retro a la gente. Yo he asistido a cientos de producciones, y como es lógico, algunas me han entusiasmado, y otras me han espantado, y también otras muchas que me han dejado frío, sin más. Lo cual en absoluto se corresponde con las que se circunscriben a eso que llaman el "konzept" (un término usado simplemente para mirar por encima del hombro a quien se lo dicen, es decir, una huevada), a producciones más clásicas, menos, más recargadas o menos, más fieles o menos.
Una de las mejores producciones que he visto en mi vida, por poner un ejemplo, es la de "Salomé" de R.Carsen en Madrid. Una auténtica maravilla. Y se aparta completamente del contexto histórico o descriptivo que marca el libreto. ¿Soy konzept? NO. ¿Llevo gafa de pasta? Menos. ¿Sé más de esto que aquel que le haya repugnado dicho trabajo? Aún menos. Simplemente lo que vi se corresponde, para mi, con el ideal de un trabajo escénico, que es lo que dice "Gruberoviano": yo no necesité, ni nadie, una explicación previa de lo que iba a ver, ni bobadas metafísicas, ni entenderla como una crítica a no se qué, ni budismo, no konzept, ni ocho cuartos. Me pareció un espectáculo soberbio, a través de una idea muy original y con la que la trama de la ópera encajaba cual anillo al dedo. Y además, como también señala "Gruberoviano", no solo no obstaculizó, si no que sirvió como perfecto soporte para disfrutar de una magnífica interpretación tanto en lo orquestal como en lo vocal, con una realización de Nina Stemme del personaje principal de cortar el tráfico.
Pues sí, esos mismos son mis dos condicionantes principales en esta temática, que son perfectamente aplicables y analizables su cumplimiento en cualquier producción de cualquier ópera que se exponga en cualquier recinto lírico del mundo y bajo el pretexto o idea que cada director escénico y/o escenógrafo pretendan seguir. En mi caso, yo añado un tercer elemento, y es que quiero realmente ver un trabajo, un curro, para poder ensalzar al menos y justificar el salario de los responsables del apartado visual, aun cuando sea una producción que a mi no me haya llegado o la crea fallida como tal. Ejemplos: a mi me pareció fallada la producción del "Parsifal" de Bayreuth que tanto le gusta a Rafa y a tanta gente, pero el equipo técnico - escénico que la ejecutó hizo un trabajo simple y llanamente sensacional, porque mostraron un despliegue de recursos, movimientos, cambios, tan constante y variado tanto por su dificultad como por su originalidad que desde luego ensalzan su trabajo, que a veces es lo más importante: la excelencia del trabajo. No podría yo faltar al ejemplo contrario citando, una vez más, a la "Gran Nada" como ejemplo de lo que es un trabajo vago, lleno de estafas, vacío, de una dignidad menor que la que despliega un festival de villancicos de Primaria en un colegio. Quiero decir con esto que me gusta también ver que efectivamente, hubo un equipo encargado en esto que TRABAJÓ, y mucho. Porque es indudable que todo profesor de la orquesta, cantante solista o de coro, sí lo hace. Otra cosa es que lo que nos ofrecen nos parezca de un nivel insuficiente: bueno, es el nivel que tienen. Pero trabajaron y lo intentaron con todo su espíritu y fuerza. Comparativamente, para que entiendan mi indignación, el responsable de la producción de la "Gran Nada" hizo el mismo trabajo en su campo que un cantante que de repente salga al escenario en vaqueros y un chándal, se quede ahí y se calle cuando le toca cantar: es que ni lo intenta, ni para bien ni para mal. Es decir, hace eso, la NADA, la gran NADA.
En el fondo es un tema mucho más fácil de tratar que lo que se suele hacer. Lo que pasa es que sí, hay interés en eso, en dividir, en hacer sectas, en hacer clubs: tú no puedes degustar de un "konzept" si gustas del trabajo de Zefirelli o un Ponelle, ni ti tampoco puedes estar en el club del tifosi de "la verdad" de la ópera si dices que te gustó alguna vez un Bieito. Pues no. Lo siento. No compro el billete de entrada a secta alguna: prefiero seguir yendo a la ópera sin prejuicios ni bufandas de equipo alguno, y a veces bravear a los que por su decreto ley bravean cualquier pedo que se tire este o aquel, o cabrearme con cualquier muestra que se supone que en perteneciendo a uno u otro sector has de bravear también por decreto ley. Continuaré pues dando alegrías o disgusto a diestro y siniestro. Y al final, salgo ganando: es lo que tiene no tener que hipotecar tu opinión a un club, y así me libero también de sus usos y en vez de ir en bermudas, chancletas y con camiseta de tirantes a la ópera con gafa de pasta y barba de tres días, voy como creo que debo de ir.
_________________ Harmoniously, NICO
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