Alberich el Negro escribió:
Ahí yo estoy un poco con Gruberoviano. Y además creo que esta servidumbre de la imagen ha hecho también bastante daño a la lírica, al primar lo estético por encima de las facultades. Yo no digo que algunos guaperas del panorama belcantista actual (Kaufmann, Netrebko, Garanca, etc.) no valgan como cantantes (e incluso sean muy buenos), pero sí afirmo que el sistema (el star-system mejor dicho) ha ido primando ese factor en detrimento de otros. Y ello se termina pagando de una u otra forma.
No creo que se esté primando la imagen sobre otros factores... Si fuera así, ya puestos pondríamos a Giselle Bundchen a cantar. Lo que pasa es que sí además de talento se tiene belleza, pues mejor. E incluso, si se tiene un poquito menos de talento pero se está como un queso, es posible que se llegue más lejos. Esto tampoco es exclusivo de la ópera, ocurre en el cine, la música y si me apura usted en la vida diaria. Y me atrevo a decir que ha sido así desde que los humanos tenemos ojos: por no remontarme mucho, yo nunca oí cantar a María Malibrán pero por los retratos parece bastante cañón, y sospecho que el público de esa época no era insensible a esa belleza. A lo mejor había otra soprano que cantaba mejor pero por ser más fea que Picio no llegó a nada, probablemente sea injusto pero es así... Pero vamos, que no es nada que se haya inventado ahora.
Con esto no estoy diciendo que el físico tenga más importancia que el talento, yo también prefiero cantantes que ante todo canten bien... Lo que pasa es que la percepción de la belleza la tenemos todos en la misma medida, mientras que la del talento depende de nuestros conocimientos y experiencia en la ópera. Y a alguien que no sepa mucho de ópera le puede parecer que la buenorra canta como los ángeles, mientras que un entendido le saca los fallos.