De las tres películas que ha revisionado nuestro compañero Rupert la mejor, en mi opinión, es
Vértigo. Y no sólo por la fascinante (y muy, muy intranquilizadora) atmósfera que logra recrear Hitch (ayudado, eso sí, por la música y la fotografía), sino por el modo en que está construida la historia y por las excelentes intepretaciones de todos sus actores. Stewart, tan eficaz como siempre, aparece aquí superado por los acontecimientos hasta el extremo de mostrarnos una faceta a la que no nos tiene acostumbrados en otras de sus películas: pasa miedo y nervios como pocas veces hemos visto (esas caras de pavor con que se despacha en diferentes escenas le ponen a uno la carne de gallina). En cuanto a la frigidísima Novak --siempre tan hierática, tan distante, tan inexpresiva- está aquí inmejorable, pues ese estatismo que yo percibo en otras actuaciones suyas le viene de perillas al misterioso y enigmático personaje de Madeleine/Judy. Muy bien el resto de intérpretes (pocos) del reparto, sobre todo la simpática y sufrida Barbara Bel Geddes (en la piel de Marjorie) y el extraño e interesado amigo de Scottie (que si no estoy equivocado es el mismo que hace de Zachary Wilde en la impagable
Mi desconfiada esposa). Francamente, no veo esa pretenciosidad de que se acusa a la película por ningún lado. Tiene una atmósfera mágica, ensoñadora, melancólica y si parece algo más compleja en sus planteamientos es porque la historia no es tan lineal y clarita como suelen serlo las que construye el viejo Hitch.
Por otro lado --y fijense lo que son las cosas y la percepción de cada uno-- yo jamás destacaría como elemento fundamental en el mago del suspense su faceta irónica y burlesca que algunos de ustedes parecen apreciar por encima de cualquier otra (razón, quizá, por la que no les gusta
Vértigo, donde no hay un momento de tregua humorístico). No digo yo que no exista --ahí está la excepción que confirma la regla en
¿Pero quién mató a Harry?--, pero Hitchcock jamás fue un comediógrafo y siempre utilizó el humor (nigérrimo, por otro lado) para reforzar la acción de la trama principal, descargar un poco la tensión acumulada y conceder, así, una tregua al espectador.
En cuanto a las otras dos películas que ha visto Rupert, ambas me parecen muy reseñables, cada una con sus características, claro. Es verdad que en
Frenzy parece haber como dos partes de muy desigual interés, pero creo que la primera mitad resulta fundamental para situar al espectador ante el simbólico y traumático crimen al que casi asistimos en directo y que no esperábamos. Un acto horrible, cuyas consecuencias se muestran con toda la crudeza de que es capaz el cine (un primerísimo plano), y cuya preparación solucionó de manera magistral el director británico, imitando, creo yo, lo que Fritz Lang había hecho en "M", cuando narra el secuestro y asesinato de la niña Elsie de manera completamente subjetiva, sin mostrarnos la más mínima imagen del mismo, aunque, a diferencia del alemán, Hitch opta por mostrarnos siempre y con toda la crueldad posible los efectos de todos los crímenes que se producen. En este sentido, no menos impactante (por la naturalidad con que lo cuenta el director) es el segundo asesinato (y no sigo para no reventarle el suspense a quien no la haya visto). Se nota, en todo caso, que la censura ya no era tan rígida como en años anteriores (ni tan mojigata).
Respecto a
Cortina rasgada se trata de una obra bien construida pero que no termina de funcionar del todo. Quizá por el reparto. Y no lo digo tanto por Julie Andrews --que está encantadora la pobre en su insípido papel-- cuanto por Paul Newman, que no encaja en absoluto en el papel de físico eminentísimo, aunque a medida que avanza la película te vas olvidando de él. Creo que estaba más creíble como escritor borracho y descreído en
El premio, una película que me parece estupenda, que no está nada valorada y que guarda cierto parecido con esta de Hitchcock. Eso sí: Cortina rasgada tiene la estructura (entretenidísima) del típico
thriller hitchcoquiano.
¡¡¡Buffff!!! Vaya rollo que les he endilgado...
