gakugeki escribió:
Alberich el Negro escribió:
Una de las más grandes creaciones artísticas que haya realizado el ser humano, al menos en el ámbito de la historieta
+1 Prodigioso. Con el pequeño Nemo, krazy kat, Tintín y algunos escogidos más.
A propósito, sí, me conocía ya de criança las aventuras de Jo, Zette y Jocko. Las estoy recuperando tras muchos años de no tocarlas. Es curioso, Karamako tiene momentos que me recuerdan lejánamente a Vuelo 714.
Bueno, el ambiente selvático, la isla, la propia erupción... Todo eso invita a establecer conexiones y paralelismos.
gakugeki escribió:
También me gustan mucho Quick et Flupke, por ejemplo.
Nos muestra, desde luego, otra faceta bastante más desconocida de Hergé: su lado más urbano y sedentario. El más folclórico (al parecer, en la versión original utiliza numerosas palabras del
marollien, dialecto bruselense que había hablado su abuela y que él mismo conocía, y que empleó también --debidamente modificado-- para crear la lengua de los arumbayas y de los sildavos). Es una parte algo extraña de su producción, que respondió al deseo de ofrecer otra cara de la juventud al público lector de sus historias, pero que tiene el inconveniente --en mi modesta opinión-- de no permitir al autor desarrollar todo su talento como narrador, pues se trata de pequeños gags, breves historias que apenas si levantan el vuelo y ya han terminado (y donde brillaba Hergé era en el relato desarrollado). En cualquier caso, nada que ver con los más "universalistas" Tintín o Jo, Zette... Ni siquiera con lo que hizo el dibujante en una de sus primeras historietas (bastante insustancial, por cierto):
Popol y Virginia en el país de los orejudos.gakugeki escribió:
Lo que más me atrae de esas series no tintinescas es ese grafismo tan puro de Hergé anterior al crecimiento de su estudio y al perfeccionamiento cada vez más asombroso del dibujo, que me maravilla, que conste. Sin embargo, si Stock de Coque o el asunto Tornasol me gustan incluso más que, por ejemplo, la estrella misteriosa o el cetro de Otokar, no es por los aspectos gráficos (que me deleitan por igual) sino por la perfección cada vez más abrumadora de los guiones y de ese equilibrio entre humor y aventura que pocas veces se consigue en la historia de la narrativa (así, sin exagerar mucho).
Muchos aficionados a los tebeos (no necesariamente tintinófilos) suelen elegir como favorito el álbum
Las joyas de la Castafiore, proponiéndolo como paradigma del inmenso e irrepetible talento que Hergé tenía para narrar historias. Y no les falta razón. En efecto: una anécdota de lo más trivial e insignificante le sirve para pergeñar un relato de 62 páginas en las que el suspense no decae en ningún momento. ¡Una verdadera genialidad!
Yo, sin embargo, personalmente prefiero otras historias algo menos domésticas del intrépido (y repipi) reportero belga. Aun reconociendo la dificultad para elegir unas pocas entre tantos y tan buenos títulos, podría decir que mis favoritas son dos de los relatos dobles que dibujara Hergé:
El secreto del Unicornio/El tesoro de Rackham el Rojo y
Las siete bolas de cristal/El templo del sol, a las que habría que añadir
El asunto Tornasol pues, no en balde, el despistado profesor es mi personaje predilecto (por encima, incluso, del inefable Capitán Haddock).
gakugeki escribió:
Bestial el artículo de Foix. Encima el muy bobo tiene mala conciencia y saca a pasear el nombre de Cruikshank, víctima en su época el mismo desdén ignorante del que el insigne escritor hace gala.
Una de las peores cosas que le pueden ocurrir a un "intelectual" es demostrar ignorancia tan supina en un tema cultural y, además, hacerlo con esa suficiencia. Porque digo yo: si eres un ignorante preocúpate, al menos, de no manifestarlo a los cuatro vientos...