parte escribió:
Y que la escenificación puede re-semantizar. Ya sólo falta admitir eso.
Esto es cierto hasta cierto punto, pero es complicado aplicarlo directamente al mundo de la ópera. A veces incluso hasta imposible.
Es cierto que una escenificación puede permitir re-semantizar algo. Es cierto que una lectura de algo permite visiones variadas, todas válidas si se justifican bien. Es cierto que, en el mundo del TEATRO DE TEXTO, se han visto konzepts, dramaturgias, re-semantizaciones... llamémosle como queramos, a veces brillantes.
Pero, a menudo, para re-semantizar algo, habrá que operar sobre ese algo: modificarlo, mutilarlo, cambiar referencias. Esto está a la orden del día en el TEATRO DE TEXTO, porque asumimos que los textos se pueden "tocar".
Veamos un ejemplo práctico: ¿Que alguien quiere poner un
Macbeth (la obra de teatro) donde los personajes sean políticos corruptos en la actual España de la crisis? Pues puede hacerlo, y seguramente funcionará: Macbeth deja de ser el señor de Glamis para ser un Ministro del Gobierno que opta a la presidencia de su partido; para lo cual debe eliminar a Duncan (que deja de ser Rey de Escocia y pasa a ser Presidente del Gobierno de España), y debe eliminar a Banquo (que es un Ministro con mayores posibilidades de ascenso que el propio Macbeth). En esta etapa, las brujas, claro, serían videntes de la televisión que atienden a famosos a cambio de costosas sumas de dinero. ¿Va a funcionar? Probablemente. ¿Que la línea argumental de lo que se cuenta va a seguir las líneas maestras de Shakespeare? Pues seguramente. Pero ahora bien, el dramaturgista ha tenido que cambiar una serie de referencias, nombres, cargos, situaciones espacio-temporales, para darle una coherencia al todo.
Y en una ópera, sin embargo EL LIBRETO NO SE PUEDE MODIFICAR. Con lo cual, cuando uno re-semantiza una ópera, a menudo lo que se ve se da de bruces con lo que se dice, sin que nadie pueda hacer nada por evitarlo. Recuerdo una producción de
I Puritani ambientada en la Guerra Mundial, en la que, sin embargo, se seguía hablando de la "dinastía de los Estuardo" (!), y en la que la supuesta "reina" a la que Arturo tenía que salvar no era una "reina" ni nada parecido, sino una conocida suya o algo por el estilo... La cosa no había Cristo que la entendiese con una lógica.
Y para mí este es uno de los principales problemas de un konzept en ópera: que al no poder tocar el texto, hay que ser muy inteligente para que la re-semantización siga teniendo una cierta correspondencia (alguna, la que sea), con el libreto que se está cantando...