Asunto: Re: Opera Abyecta (y, a veces, hasta finisecular)
Publicado: 03 Jun 2013 17:33
Segundo atril
Registrado: 14 Mar 2009 12:20 Mensajes: 81
Perdón por mi larga ausencia, llevo unas semanas de locos. Bueno, me dispongo a dar (ya por fin) la primera escucha a I cavalieri di Ekebú, con gran ilusión por cierto. No logro encontrar el libreto y no quisiera confiar demasiado en mi capacidad de entendimiento del italiano, así que si alguien pudiera echarme una mano se lo agradecería enormemente.
Sé que sería más fácil abrir un tema nuevo pidiéndolo, pero quería volver a escribir en este hilo, que me resulta cómodamente familiar y que tenía abandonado desde hacía ya demasiado. Además, creo que los que pueden ayudarme leerán este mensaje, lo cuelgue donde lo cuelgue.
Un saludo a todos los foreros. Intentaré ponerme al día lo más rápido posible.
Asunto: Re: Opera Abyecta (y, a veces, hasta finisecular)
Publicado: 06 Jun 2013 7:48
Div@
Registrado: 12 Ene 2010 18:39 Mensajes: 1806 Ubicación: Zaragoza
Palabra que no era la intención, al empezar este recorrido por óperas abyectas históricas, convertir a Italo Montemezzi en la estrella de la serie. Sin embargo, va a acabar siendo así, pues por tercera vez en poco tiempo hablaremos de una obra suya. Los siglos XVI y XVII han sido abyectamente reflejados en obras como “Maria Tudor” de Gomes, “Cornill Schutt” de Smareglia, “La novia del hereje” de De Rogatis, o “La farsa amorosa” de Zandonai. Pero unas ya las he presentado y las otras no puedo hacerlo por diversas circunstancias. Por esa razón, abordamos ahora
GIOVANNI GALLURESE de Italo Montemezzi (1/3) Es la segunda ópera de su autor, tras la inicial “Bianca” (1901), con la que ganó un concurso en el Conservatorio de Milán al año de haberse diplomado. Animado por esta victoria, se presentó con “Giovanni Gallurese” a una edición del famoso concurso que organizaba la editorial Sonzogno para óperas en un acto. Aquí no rascó bola. De inmediato rehizo toda la partitura y encargó a Francesco D’Angelantonio un libreto en tres actos. En esta versión, y gracias a la intercesión de su compañero de estudios y amigo Tullio Serafin (ya entonces acreditado director de orquesta), la ópera suscitó el interés del empresario Luigi Piontelli, quien propuso al compositor llevarla a escena a condición de que anticipase 7.000 liras para gastos de los preparativos. Montemezzi, que no las tenía, recurrió a algunos amigos, críticos musicales de Verona. Estos divulgaron el asunto en sus publicaciones y lograron recolectar la suma necesaria.
Así se pudo estrenar la obra el 28 de enero de 1905 en el teatro Vittorio Emanuele de Turín, con un notable éxito de público y crítica. Tanto, que Ricordi adquirió los derechos y encargó a Montemezzi otras dos óperas. Después de Turín, fue representada en otras ciudades italianas como Brescia, Sassari y Milán. En 1925 se representó en el Met (cinco funciones, la primera el 19-2-25, con Giacomo Lauri-Volpi, Maria Müller y Giuseppe Danise en los tres papeles principales) y en Filadelfia (24-3-25) En 1931 fue retransmitida por la radio italiana. Que yo sepa, la única posibilidad a día de hoy de oir algo de esta ópera son tres fragmentos, incluidos en un disco de comienzos de los 70 llamado “The golden age of opera”. Los intérpretes son Gianni Poggi (tenor) y Floriana Cavalli (soprano), dirigidos por Pietro Argento. Escucharemos esos tres fragmentos en la exposición.
PERSONAJES: Giovanni Gallurese, patriota sardo: Tenor María, joven sarda: Soprano Rivegas, militar español: Barítono Bastiano, compañero de Giovanni: Tenor Nuvis, padre de María: Bajo José, secuaz de Rivegas: Barítono Tropea, secuaz de Rivegas: Barítono Un oficial español: Barítono Don Pasquale, mesonero: Bajo Un muchacho: Contralto
ARGUMENTO La ópera tiene lugar en Osilo, aldea del norte de Cerdeña, a mediados del siglo XVII, durante la ocupación española de la isla. El protagonista es Giovanni Gallurese, un joven patriota que encabeza una banda de proscritos enfrentados al invasor. Gallura es una región del norte de Cerdeña, de modo que Gallurese no es apellido sino gentilicio, y “Giovanni Gallurese” tendría su equivalente en “Juan el cántabro”, o “Juan el vasco”.
Acto I El telón se alza para mostrarnos un apacible paisaje rural, poco después del alba, a las afueras de la aldea de Osilo. Sólo hay una casa, la del molinero Nuvis, rodeada por un jardín. Giovanni llega por un camino y oye a un pastorcillo que canta fuera de escena. Giovanni responde, comentando la belleza de la canción y del amanecer, que contrastan con su miserable vida. Porque, aunque resistente al invasor, sus paisanos están lejos de considerarle un héroe. Bien al contrario, le toman por un bandido, reputación que naturalmente alimentan los españoles. Desde el sendero mira con melancolía la casa del molinero. El partisano está enamorado de su hija, María, a la que en ocasiones ha contemplado de lejos, sin ser visto por ella. El muchacho viene a darle una despedida virtual, pues está tan desesperado que ha decidido suicidarse. Escuchamos el comienzo de la ópera:
GIOVANNI Oh, con che calma eterna il mattino a la sera qui s’alterna! E come questa terra, terra del dolore, e questi monti, sorridon ne le placide aurore, sorridon ne le placide aurore e piangon nei tramonti! Pur tal sorriso e pianto de la natura son la poesia, sono il più vago incanto! Ma il mio sorriso è spasimo, è singulto, il mio pianto è uno strazio d’agonia, pace e amor per me, pace ed amor, ah! Per me pace ed amor sono tumulto! Ah, vita miseranda ed errabonda, vita angosciosa dei l’avventuriere: flagellar su le rupi come l’onda, lottar come le fiere, vegliar senza fidanza, Ah, fuggir, celarmi, il nome mio mentire, amar senza speranza, sorrider con lo spasmo e col singulto, piangere con lo strazio d’agonia, piangere! Ah, la vita che val? Meglio morir!
(Risale per un tratto il sentiero di siniestra e si volta a contemplare la casetta di Maria.)
A te, o Maria, bella, gentile, unica e santa vision del core, a te che ignori il mio desio febbrile, il mio desio d’amore, mando l’ultimo vale, addio, addio, addio!
(S’inoltra e sparisce)
GIOVANNI ¡Oh, con qué calma eterna se suceden aquí el día y la tarde! ¡Y cómo esta tierra, tierra de dolor, y estos montes sonríen a la plácida aurora, sonríen a la plácida aurora y lloran al ocaso! ¡Ambos, sonrisa y llanto, son poesía de la naturaleza, son el más bello encanto! Pero mi sonrisa es congoja y sollozo, mi llanto es un tormento de agonía… Paz y amor para mí, paz y amor, ¡ah! ¡Para mí paz y amor son un tormento! ¡Ah, vida miserable y errante, angustiosa vida del aventurero! Golpear en las rocas como las olas, luchar como las fieras, velar sin confianza, ¡Ah, huir, esconderse, ocultar el nombre, amar sin esperanza, sonreir con congoja y sollozo, llorar con el tormento de la agonia, llorar! ¿Qué vale la vida? ¡Mejor morir!
(Sube un poco por el sendero de la izquierda y se vuelve a contemplar la casita de María.)
¡A ti, oh Maria, bella, gentil, única y santa vision del corazón, a ti que ignoras mi deseo febril, mi deseo de amor, mando el último saludo, adiós, adiós, adiós!
(Se adentra y desaparece)
Haciendo gala de buen gusto, Giovanni sale para que no se vea el suicidio en escena, y entra el militar español (catalán para más señas) Rivegas, acompañado por dos secuaces, José y Tropea. Otro que bebe los vientos por María, y que tampoco ha sido visto nunca por ella. Vamos, que María debe de vivir en Babia. Justo en ese momento, la chica sale al jardín y canta a las florecillas y al sol:
MARIA (Bella e tranquilla in mezzo ai fiori) Sorge Aurora, la vergine fragrante di roridi profumi, e il sposo, di luce trionfante, accende tutto intorno mille lumi.
(Con entusiasmo)
¡O benedetto sole, unico amico che torni a visitar la mia casetta, che allieti il mio giardino, qui ogni cosa al mattino ti sospira, ti sospira e t’aspetta, o sfolgorante sol, ti benedico!
(Al padre, che si è affacciato sulla soglia)
Vieni, diletto mio, vieni a mirar questa di terra e ciel nova esultanza, e l’onde a respirar, l’onde di soavissima fragranza, in seno a questa esultanza, l’onde a respirar, l’onde di soavissima fragranza! Ah! Vieni a bearti ne l’aurora intiepidita, e al sole, al sole a riscaldarti, a questo sol, a questo sol ch’è per te la vita!
(Il padre la raggiunge ed entrambi s’incamminano alla volta del mulino.)
MARIA (Bella y tranquila entre las flores) Nace la Aurora, virgen fragrante de húmedos perfumes, y el esposo, triunfante de luz, enciende mil luces a su alrededor.
(Con entusiasmo)
¡Oh, bendito sol, único amigo que viene a visitar mi casita, que alegras mi jardín, que todo te suspira por la mañana, te suspira y te espera, oh fulgurante sol, te bendigo!
(Al padre, que se ha asomado al umbral)
¡Ven, querido mio, ven a mirar este nuevo regocijo de la tierra y el cielo, el respirar del aire, el aire de suavísima fragancia, vivir este regocijo, respirar el aire, el aire de suavísima fragancia! ¡Ah! ¡Ven a gozar de la tibia aurora, y al sol, al sol calentarte, a este sol, a este sol que es para ti la vida!
(El padre la alcanza y juntos se dirigen al molino.)
En cuanto acaba de cantar, el malvado Rivegas, ocultando su rostro con una máscara, se abalanza sobre ella para raptarla. La joven grita, y al oirlo, Giovanni, que estaba a punto de tirarse al río, reaparece para auxiliar a su amada. Tropea le sale al paso, pero cae bajo el puñal del Gallurese sin tiempo para dar ni los buenos días. Viendo el ciclón que se les viene encima, Rivegas y José huyen de allí. María (que no se ha enterado de nada porque se había desmayado), y su padre (que tampoco, porque había estado luchando con José) dan por sentado que el intento de rapto se debe a ese bandido del que todo el mundo habla, Giovanni Gallurese, y su banda. María, prendada de su salvador, le pregunta cómo se llama. Este, en tanto que prófugo de la justicia, no puede decir su nombre, y da uno falso: Bôre.
Mientras la joven acompaña a su padre al interior de la casa, el proscrito brama contra los españoles. Vuelve a salir María y se arroja en brazos de Giovanni. El acto concluye con un apasionado dúo de amor.
Asunto: Re: Opera Abyecta (y, a veces, hasta finisecular)
Publicado: 07 Jun 2013 7:42
Div@
Registrado: 12 Ene 2010 18:39 Mensajes: 1806 Ubicación: Zaragoza
GIOVANNI GALLURESE de Italo Montemezzi (2/3) Como señalaba en el post anterior, de esta ópera sólo hay tres fragmentos grabados. No pudiendo, por tanto, valorarla en su totalidad, habremos de fiarnos del juicio del crítico Oscar Thompson, quien hizo una reseña de la misma para la revista “Musical America” con ocasión del estreno en el Met el 25 de febrero de 1925. Mr. Thompson no quedó muy encantado que digamos, hasta el punto de afirmar que los aplausos que recibió Montemezzi al término de cada acto eran más un homenaje por ser el autor de “L’amore dei tre re” que un reconocimiento de las virtudes de “Giovanni Gallurese”. “Para los propósitos operísticos”, sigue diciendo, “la elección del tema no es muy buena. Tan pronto hay mucha acción como muy poca. Por un lado, hay momentos en los que no ocurre nada, y los personajes cantan el equivalente a los solos y duetos, ya pasados de moda. Por otro, tenemos tiroteos, exceso de carreras en escena, etc., que no se prestan con naturalidad a una expresión musical. (...) El tema está pasado de moda, los personajes son figuras de cartón piedra con escasos atractivos humanos, el texto está dispuesto de tal manera que pide métodos musicales reaccionarios antes que avanzados, y la naturaleza de la mayoría de los sucesos que ocurren (raptos, rescates, fuego de mosquetes, asesinatos) son bastante hostiles a un revestimiento musical.”
A renglón seguido, enjuicia cada acto: El primer acto, dedicado casi por entero a los soliloquios del tenor y la soprano, y a la música de amor entre ellos, está lleno de cálidas y vibrantes melodías, dignas de la mano de quien compuso “L’Amore dei tre re”, y orquestadas con gusto y maestría. En el segundo, el compositor se autoimpone una tarea ajena a su talento. Para las dos danzas sardas que se bailan al comienzo, adapta o imita aires nativos de vitalidad y atractivo, pero para la violenta acción que sigue no encuentra un corolario musical apropiado. Ni siquiera cuando los mosquetes retumban en escena, como en la batalla entre los españoles y los seguidores de Gallurese, hay emoción en la partitura. La orquesta sigue su camino, demasiado serena, o se detiene por completo. Salvo por las danzas, es un acto estéril musicalmente. El tercer acto, a pesar de la futilidad de la burla de Rivegas, contiene momentos líricos que se acercan en balleza a los del primer acto. De hecho, parte de la música es una repetición parcial de los primeros temas. El dúo de amor que precede al asesinato es una buena página operística, en la línea de “Cavalleria”, “Pagliacci” o “I gioielli della Madonna”, pero mucho menos aristocrático en su inspiración melódica que la música de Giovanni y María de los primeros veinte minutos de la ópera.
Bien, pues hoy veremos qué sucede en ese segundo acto, y mañana escucharemos el dúo del acto tercero, bueno pero poco “aristocrático”.
Acto II Fiesta en la plaza del pueblo, con bailes y danzas.
El “su ballu tundu” (baile redondo), característico baile sardo María espera a Bôre, que llega acompañado de su lugarteniente Bastiano. Tras un nuevo dúo de amor entre los protagonistas, todo el mundo se retira para ir a la iglesia. Pero Giovanni oye entonces a Rivegas, que en la taberna, rodeado de lugareños, difama al Gallurese y presume de haberle puesto en fuga y de haber evitado el rapto de María, obteniendo a cambio un beso y –deja caer- algo todavía mejor, aunque no quiere ser más explícito. Ante semejante tergiversación de los hechos, Giovanni está por entrar a la taberna y liquidar a Rivegas, pero Bastiano le detiene y entra él mismo. Bastiano cuenta la verdad: que fue el español quien intentó raptar a la chica, y quien huyó como un cobarde cuando apareció un héroe desconocido. Avergonzado, Rivegas sale de la taberna, a cuya puerta se encuentra con Giovanni. El proscrito le amenaza con matarlo si lo vuelve a pillar difamándole. Rivegas sale corriendo a buscar a los soldados, dejando a José en la plaza para vigilar al Gallurese.
Pero José, que aún tiene pesadillas cada vez que recuerda cómo murió Tropea, se pone a chillar como un loco que Giovanni Gallurese está en la plaza, y con ello espanta a los feligreses que en ese momento salen de misa. Giovanni, inducido por Bastiano, huye para evitar a los soldados que están a punto de llegar. María interpreta que su otrora salvador la está abandonando en un momento crítico, y, por tanto, que ha dejado de amarla.
Llegan los soldados españoles. Interrogan a la gente, molestan bastante a María y se van. Cuando ya han salido de escena, Giovanni y su banda caen sobre ellos y se entabla una batalla, que María, apostada convenientemente para verla, nos va contando. Su asombro es total cuando ve que quien encabeza a los partisanos es su Bôre. La escaramuza termina con la victoria de los italianos, que regresan a la plaza con Rivegas prisionero. María le pregunta a su amado quién es realmente, y es Rivegas quien contesta: “¿Quieres saberlo? ¡Es Giovanni Gallurese!” Al oir el nombre del bandido, María, asustada, corre a esconderse en la iglesia. Mientras cae el telón y Rivegas forcejea entre sus captores, Giovanni grita desesperado: “¡Has destruido mi paraíso!”
Asunto: Re: Opera Abyecta (y, a veces, hasta finisecular)
Publicado: 08 Jun 2013 8:05
Div@
Registrado: 12 Ene 2010 18:39 Mensajes: 1806 Ubicación: Zaragoza
GIOVANNI GALLURESE de Italo Montemezzi (3/3) Acto III María y Nuvis vuelven a casa tras los sucesos del acto anterior. A pesar de haberla engañado, algo le dice a María que su amado tiene buen corazón. Sea como sea, ella le sigue queriendo. Padre e hija entran a la casa. Por el camino llega la banda del Gallurese con el prisionero. Rivegas es objeto de interminables burlas. Cuando llega Giovanni tiene con él una tensa conversación política, en la que el proscrito trae a colación las injusticias cometidas por los opresores españoles. Confirmando sus palabras aparece un grupo de sardos, compuesto por hombres, mujeres y niños de aspecto bastante miserable, que abandonan sus hogares para refugiarse en las montañas ante la violencia de los españoles. Giovanni les da todo su dinero y Nuvis, que los ve, les ofrece comida. Los exiliados siguen su camino bendiciendo a sus benefactores.
Es el momento de tomar una decisión sobre Rivegas. Giovanni avanza hacia él con un cuchillo en la mano pero, en lugar de rebanarle el cuello, corta las ligaduras y le deja libre, entre los murmullos de desaprobación de sus hombres, que querían la cabeza del español. Rivegas se va, pero claramente se nota que el deseo de venganza anida en él más que nunca. Giovanni licencia a sus hombres, que se marchan cariacontecidos.
María sale de la casa. Nuevo dúo de amor. El Gallurese no sólo reafirma su amor sino que la convence para irse de la isla.
GIOVANNI (Dopo alcuni istanti di riflessione) O l’amore, o la morte ultimo instante!
(E si volge per correre da Maria; ma questa, commossa, accesa in volto, gli va incontro tendendogli le braccia)
MARIA O luce! O gloria! Forza e soavità nume de la vittoria! Angelo di bontà!
GIOVANNI Ah, scende in cor, siccome un balsamo al mio dolor, scende come una musica il tuo parlar! Or quest’esilio, che tante lacrime diede al mio ciglio, qual paradiso, qual paradiso mi fai amar!
MARIA O generoso e fiero sardo vendicator, al nobil tuo pensiero fido sarà’l mio cor!
GIOVANNI Ah! Maria, vuoi legarti al mio destin?
MARIA Qual fida sposa!
GIOVANNI Seguire il periglioso mio cammin?
MARIA (Con accento) Ardimentosa!
GIOVANNI Allor più queta plaga ti voglio preparar, col padre tuo stanotte raggiungeremo il mar.
MARIA (Con sorpresa e con rammarico) Fuggir? Abbandonar quest’ampio azzurro?
GIOVANNI I perigli fuggiamo e i tristi eventi!
MARIA Non piú del rivo il querulo susurro?
GIOVANNI De le lotte fuggiam l’ansie, i tormenti!
MARIA Abbandonare i fior, la mia casetta ove lieta passai la giovinezza ?
GIOVANNI Un giardin di viole pur t’aspetta, e poi t’aspetta una novella ebbrezza!
MARIA (Come sognando) Fuggiamo in lontani orizzonti, in plaghe romite, fra monti, viventi di speme!
GIOVANNI La nave ci attende sul lido, fuggiamo in un placido nido, viventi di fede!
MARIA Guidati da la luna, che splende sul sereno firmamento.
GIOVANNI Com’ombre volerem per l’aria bruna, assorti in amoroso rapimento!
MARIA (Al padre, prendendo Giovanni per mano) Or, come il sole, ei viene trionfante, il caro sposo. Con te stanotte giungeremo al mar! Si...
ENTRAMBI Fuggiamo i perigli, le lotte ed i tormenti! Splende la luna in ciel! Splende la luna in ciel! Pieni di fede! Piena di speme e ognor felici amanti fuggiamo i perigli, le lotte ed i tormenti splende la luna in ciel!
GIOVANNI (Tras algunos instantes de reflexión) ¡O el amor, o la muerte en última instancia!
(Se vuelve para alejarse de Maria; pero ésta, conmovida, el rostro ardiente, va a su encuentro tendiéndole los brazos.)
MARIA ¡Oh, luz! ¡Oh, gloria! ¡Fuerza y suavidad, dios de la victoria! ¡Angel de bondad!
GIOVANNI ¡Ah, caen sobre mi corazón, como un bálsamo para mi dolor, como una música, tus palabras! ¡Ahora este exilio, que tantas lágrimas me costó, como un paraíso, como un paraíso me lo haces amar!
MARIA ¡Generoso y fiero vengador sardo, mi corazón será fiel a tu noble pensamiento!
GIOVANNI ¡Ah! Maria, ¿quieres unirte a mi destino?
MARIA ¡Como fiel esposa!
GIOVANNI ¿Y seguir mi peligroso camino?
MARIA (Con énfasis) ¡Intrépida!
GIOVANNI Entonces quiero ofrecerte otros lugares. Con tu padre esta noche huiremos por mar.
MARIA (Con sorpresa y pena) ¿Huir? ¿Dejar de ver este hermoso cielo?
GIOVANNI ¡Dejar los peligros y los tristes sucesos!
MARIA ¿No oir más el quejumbroso susurro del río?
GIOVANNI ¡Huir de las luchas, de las ansias y tormentos!
MARIA ¿Abandonar las flores y la casita donde alegre pasé mi juventud?
GIOVANNI ¡Otro jardín de violetas te espera, y también una nueva ebriedad!
MARIA (Como soñando) ¡Huyamos a lejanos horizontes, a lugares recónditos, entre montes, llenos de esperanza!
GIOVANNI ¡La nave espera en la playa, huyamos a un plácido nido, llenos de fe!
MARIA Guiados por la luna, que luce en el sereno firmamento.
GIOVANNI ¡Como sombras volaremos por el aire oscuro, absortos en un amoroso transporte!
MARIA ¡Adiós, tierra natal!
GIOVANNI ¡Adiós, tierra fatal!
JUNTOS ¡Al exilio iremos, errantes, jubilosos!
MARIA (Al padre, cogiendo a Giovanni de la mano) Viene triunfante como el sol el querido esposo. ¡Contigo esta noche iremos al mar! Sí...
JUNTOS ¡Dejemos los peligros, las luchas y los tormentos! ¡Luce la luna en el cielo! ¡Luce la luna en el cielo! ¡Llenos de fe! ¡Llenos de esperanza y siempre amantes felices, dejemos los peligros, las luchas y los tormentos, luce la luna en el cielo!
Pero cuando ya lo tienen decidido reaparece Rivegas con un arcabuz y le pega un tiro a Giovanni, que cae mortalmente herido. Maniquí de arcabucero español, expuesto en el polvorín del Castillo de Gibralfaro, Málaga
El joven le entrega su cuerno a María, quien sopla tres veces con todas sus fuerzas. Rivegas se deshace de Nuvis y se lleva otra vez a María, pero los compañeros de Giovanni, alertados por el sonido del cuerno, llegan a tiempo de desbaratar el segundo intento de rapto y de ajusticiar al malo malísimo Rivegas, que esta vez no se libra. Por reincidente y por haber matado al jefe. María se arrodilla ante el Gallurese, que, con su último aliento, exclama: “La sarda… libertà!” (“¡Libertad para Cerdeña!”)
Vamos, que el amigo Montemezzi nunca, ni en sus primeras obras, anduvo escaso de abyección, ¿eh?
Cerdeña salió de la dominación española tras la Guerra de Sucesión, pero no para obtener la independencia, sino para caer bajo el dominio de Austria (Tratado de Utrecht, 1713) Duró poco aquí, porque en virtud del Tratado de Londres (1718) Víctor Amadeo II de Saboya cambió a los austríacos la isla de Sicilia por la de Cerdeña, que pasó así a quedar bajo el control del Piamonte. Pese a que en 1802 Piamonte fue incorporado formalmente a Francia, Cerdeña quedó independiente. Independencia que duraría menos de cincuenta años, ya que en 1847 se declaró la unión y asimilación de Cerdeña con los otros estados continentales (Piamonte, Saboya y Liguria) y acabó incorporada a Italia tras la unificación.
Asunto: Re: Opera Abyecta (y, a veces, hasta finisecular)
Publicado: 16 Jun 2013 22:02
Mister Foro 2010
Registrado: 14 Jul 2007 10:33 Mensajes: 8710 Ubicación: Madrid
Hoy debuta España en la Copa Confederaciones, y qué mejor que celebrarlo con una obra del compositor brasileño Antônio Francisco Braga (1868 - 1945), , presentado por el señor Z en esta viñeta.
Jupyra (Jupira) es una ópera en un acto, con libreto, en italiano, por supuesto, del también brasileño Luís Gastão d'Escragnolle Dória (1869 — 1948), que además de libretista fue profesor, archivero, compositor, escritor y publicista, basado en un cuento (a partir de la página 185) de Bernardo Guimarães (1825-1884), escritor y poeta, brasileño como los anteriores.
La obra fue estrenada en octubre de 1900, en el Teatro Lírico de Rio de Janeiro.
La breve (alrededor de 70 minutos) y trágica historia está ambientada en el siglo XIX, en Campanha do Rio Verde, actual Campanha, en el estado de Minas Gerais.
Un coro inicial anuncia que el amor es voluble, cambia como la luna y el viento ... Jupyra, soprano, es una joven india humilde, enamorada de Carlito, tenor, con quien mantiene una relación amorosa. Quirino, barítono, se declara a Jupyra, indicando que por su amor sería capaz de hacer cualquier cosa ... Pero Jupyra sólo quiere a Carlito, ignorante, la pobre, de que él ya se ha cansado de ella, aunque no tenga huevos para decírselo. Carlito anda ahora detrás de Rosália, mezzosoprano, moza de muy buen ver, que no le hace ascos. Jupyra descubre a los amantes, pide a Quirino que mate a Carlito, y al ver el cuerpo del tenor flotando en el Rio Verde se suicida arrojándose desde un puente. El argumento, desde luego, es abyecto a más no poder.
La obra es de agradable escucha, con fragmentos de gran belleza, como el comienzo de la primera escena. No faltan, por supuesto, esos gritos abyectos, repulsivos, como puede apreciarse en el magnífico final.
Gracias, Loge, querido compañero, por descubrirme esta pequeña maravilla. .
Asunto: Re: Opera Abyecta (y, a veces, hasta finisecular)
Publicado: 17 Jun 2013 8:05
Div@
Registrado: 12 Ene 2010 18:39 Mensajes: 1806 Ubicación: Zaragoza
De nada, amigo. Bien poco he hecho yo. Pero, ya que se presenta la oportunidad de brindar contigo, no la voy a desaprovechar:
"Jupyra" es un excelente ejemplo de ópera abyecta, más en la línea de Puccini que de Verdi o Wagner. Dicho sea entre amigos, para entendernos, y salvando todas las distancias.
Lo de aprovechar la Copa Confederaciones para introducir la ópera es una jugada digna de Neymar.
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